No nos digáis: ya os habéis encontrado por ahí artículos vendiéndoos la moto de que en Navidad hay que controlarse, que nada de excesos, que fuera los langostinos y el lechazo y dentro las ensaladitas y la pechuga de pollo. Y en Planeta Triatlón decimos NO y rompemos una lanza a favor de las navidades. Porque coño, aparte de para estar en familia, las navidades del triatleta están para saltarse todo a la torera. Que son cuatro días, copón.

Los días de descanso

¿En qué momento del año está permitido cogerse dos días de vacaciones sin remordimiento ninguno? En ninguno, salvo en estos maravillosos días de familia, villancicos y espíritu navideño. El día 25 de diciembre dudo yo que mucha gente entrenaseis, y el 1 de enero se sabe en Lima que el día es para estar tirado en el sofá curando la resaca, viendo el concierto de Año Nuevo y jugando al bingo con la suegra. ¡Y punto!

La comida

Y bueno, si ya lo de descansar es excepcional, decidme a mí qué temporada del año está autorizado ponerse como el kiko… Solo en Navidad. A toda esa gente que dice que hay que controlarse… Una tirada larga el 3 de enero, en ayunas, y nos quitamos todo de un plumazo. Y así podemos demostrar a nuestra familia que aparte de ser los primeros entrenando, también somos los primeros comiendo langostinos.

Los regalos

Te pasas el año aguantando las caras de tu pareja cuando dices que necesitas unas ruedas nuevas, o un casco aero, o zapatillas de running… ¡Y en cambio en navidad es ella quien te regala material deportivo! ¡Es una gozada, por dios! ¡Estrenar ropa de triatlón sin remordimientos!

La siesta

Entrenas por la mañana, entrenas por la tarde, a mediodía a la carrera de un lado para otro para comer rápido y salir pronto de trabajar. Vivimos en un estrés constante, haciendo malabares entre ocio, trabajo y familia… hasta que llega la navidad, que podemos quedarnos dormidos viendo Love actually después de comer como unos benditos. Las siestas a lo gordo, las de pijama y orinal, están permitidas en navidad. ¡Aprovechadlas!

Las sobras

A lo mejor también le pasa al resto de los mortales, pero anda que no mola comer las sobras del lechazo, o del cabrito, o del animal sacrificado que sea, los días de después de navidad. El domingo, por ejemplo, cuando vengáis de ciscaros esos 20kms quematurrones, anda que no os va a saber rico un buen sandwich con los restos de la comida de año nuevo…