Ya decíamos hace unos días lo complicado que es escoger qué zapatillas de correr comprar. Pues bien, vamos a meternos en faena y ver cuáles son los errores más comunes que todos cometemos una vez que estamos en la tienda:

Error 1: Comprar por el diseño

Los triatletas -y los deportistas en general- somos muy coquetos. Que nos gusta ir a la última, oye. Pero de ahí a dejarnos influir por el diseño de las zapatillas, hay un mundo. Sí, puede que unas sean más bonitas que otras, pero lo importante es que nos sientan bien. Piensa que, al fin y al cabo, la mayoría del uso de las zapatillas va a ser entrenando, cuando no es tan importante lucir palmito.

Error 2: No preguntar por las ofertas

A la hora de pagar, no preguntamos por las ofertas. Y este es un gran fallo, porque la mayoría de las tiendas tienen acuerdos con clubes de triatlón o de corredores. Es más, dado que el número de modelos es finito, pregunta a tus compañeros de entrenamiento si en vuestro club tenéis algún descuento en tiendas cercanas. Puede haber diferencias de entre veinte y treinta euros.

Error 3: Comprar zapatillas pequeñas

Ya dijimos en su momento que las zapatillas de correr tienen que ser un poco más grandes que los zapatos que utilizamos de calle, dado que con el deporte continuado los pies se hinchan. Si por ejemplo utilizas en tu día a día una talla 41, tu zapatilla es más que probable que sea un 42. Pruébatelas y déjate aconsejar por el dependiente.

Error 4: Comprar a una hora equivocada

Mucha gente concentra las visitas a la tienda a una hora en la que no es cuando entrenan, lo que conlleva un pequeño inconveniente: las condiciones de nuestros pies serán distintas a las que tendremos cuando nos pongamos a correr. Tal como decíamos en el error anterior, los pies sufren modificaciones con determinadas situaciones -clima, temperatura interior, rebote…-. De ahí que mucha gente compre unas zapas, vaya a usarlas horas después y tenga la sensación de que son más pequeñas.

Error 5: Asumir que tenemos una talla concreta

La talla cambia mucho entre marcas. Un 42 de Asics no tiene porqué ser un 42 de Skechers. Así que lo suyo es que cuando pidas zapatillas, tengas memorizada la longitud de tu pie en centímetros. Te ahorrará muchas malas sorpresas.