No conozco gremio con más buen rollo entre compañeros que el del triatlón: en los distintos clubes prima el buen ambiente, los mensajes de los foros son maravillosos, las salidas en bicicleta son ánimos por todos los lados… hasta que te da por rascar un poco, y entonces descubres que sí, que queramos o no, los triatletas somos unos bichos más raros que un perro verde. Y cargados de pecados, claro. Como dice mi madre, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Soberbia

No veas. El mayor de los pecados. Nadie entrena más que nosotros, nadie sale más en bicicleta, nadie hace más rodillo, ni entrena más pronto por la mañana… Y los piques en las salidas de bicicleta, eh, ¿eh? Por no hablar de los selfies que nos hacemos para que vean que hemos salido. Yo, personalmente, los sábados por la mañana no puedo entrar en facebook.

ironman

Foto: Nils Nilsen

Gula

¿A cuántas pruebas te has apuntado simplemente por apuntarte? ¿eres de apuntarse a todo lo que se mueve? ¿corres todos los domingos y tus amigos te hacen coñas por ello? ¿No eres capaz de esperar una semana desde que han abierto inscripciones en los triatlones? Pues querido, tu pecado es la gula. Por no hablar de la compra impulsiva de material. ¿Cuántos pares de zapatillas de correr tienes? ¿Y maillots ciclistas? ¡Por dios, que tres bicicletas en casa es completamente innecesario!

Avaricia

Necesito comprarme el Garmin 920 porque así podré comprobar en vivo cuántas pulsaciones estoy teniendo y que me marque la cadencia en la carrera a pie y encima me va a lanzar los whatsapps de ánimo de mis amigos mientras compito. Amosnosmejodas. Que hace treinta años la gente competía sin ninguno de todos esos gadgets que nos compramos en la actualidad, y no se caía el mundo. Pero claro, somos unos jodios avariciosos y nos tenemos que comprar todo lo que sale, con la excusa de que con ello vamos a reducir nuestro tiempo en ironman… cinco segundos por lo menos.

Ira

¿Vosotros no habéis discutido nunca con un juez porque si quítame ahí ese drafting, qué haces sacándome esa tarjeta, o cómo que al penalty box, tu padre al penalty box? Y si alguien te da el palo cuando llevas veinte minutos tirando del grupo… Dios, en esos momentos somos pura ira.

natación transición

Foto: Delly Carr

Lascivia

¿Cuántas veces al entrenar te cruzas con otro triatleta y te quedas mirando cuando pasa? Y venga, reconócelo, en las pruebas te quedas mirando los culos de las triatletas, y si a otros les queda el tritraje mejor que a ti. Eso es que como todos los mortales de este deporte, eres lascivo.

Vagancia

Qué bien se está en el sofá de casa, eh… O por las mañanas, cuando suena el despertador para ir a hacer unas series antes de ir a trabajar… No… Cinco minutitos más, cinco minutitos más… Todos nos saltamos entrenamientos, todos preferimos quedarnos en casa en vez de salir a hacer el entrenamiento que toca. Somos perezosos, blandengues, unos vagos.

Jan Frodeno

Foto: Delly Carr

Envidia

Con las bicicletas pasa lo mismo que con las esposas: “me gustan todas, menos la mía”. Que un compañero de club se compre una cabra puede ser lo peor que te pase a lo largo de la temporada. A partir de que se la compre y le veas en la salida de los sábados luciéndola inmaculada, yendo más rápido que tú, te vas a morir de envidia y tus entrenamientos van a ser un terrible chirriar de dientes. Envidia pura, amigos, envidia pura.

Afortunadamente son pecados veniales, insignificantes. Y si te has visto retratado, sonrie. Eso significa que eres triatleta.