Si algo teníamos que tener los de la especie runners de diferente al resto. Tanto esfuerzo, tanto entrenamiento y tanta distancia al final acaba dando sus frutos. Y no es que me lo haya inventado yo, es que lo dice el doctor Danny Longman, del departamento de Antropología Biológica de la Universidad de Cambridge.

Según los expertos, los hombres que corren largas distancias atraen más a las mujeres. Ello es debido a que habrían estado expuestos a mayores niveles de testosterona en el útero, lo que se traduce en mejor salud cardiovascular además de tener mayor deseo sexual y mayor cantidad de esperma. Esto apuntaría a que históricamente eran los elegidos por las mujeres como compañeros sexuales.

El hecho de que la carrera de resistencia «esté conectada con el potencial de reproducción del hombre demuestra que, en nuestro pasado como especie cazadora, las mujeres podían considerar el correr como una señal de buena pareja reproductiva».

Es decir, había que demostrar a la mujer la capacidad de resistencia a la hora de cazar, haciendo que la presa se agotara hasta que caer en las garras del depredador. Así pues, los hombres que podían correr más eran los más deseados por las mujeres. Y este hecho, según indican los investigadores, se ha mantenido a lo largo de los años durante generaciones. Y te preguntarás, ¿por qué esto no aplica a los fornidos velocistas y sí lo hace a los escuálidos corredores de fondo? Pues la respuesta está en la resistencia en la caza. Un velocista no es tan útil en sociedades cazadoras, donde se valora más la resistencia que la fuerza bruta.

Jan Frodeno Sebastian Kienle Ironman running kona

Foto: Getty Images

Inteligencia y generosidad

Si a un corredor de fondo le añadimos cualidades como la inteligencia y la generosidad, ya tenemos la perfección hecha hombre. El Dr. Longman explica esto por el hecho de que los cazadores eran los que tenían más alimento y, por ello, una familia más sana y numerosa. Y «es probable que utilizaran sistemas igualitarios para el reparto de la carne». Ya no sólo tenían la capacidad de dar caza a la presa, sino también la inteligencia para acorralarla y engañarla.

Además, el equipo de Longman descubrió que los mejores corredores de medias maratones tendían también a tener más largo el dedo anular, «señal de que habían tenido mayor exposición hormonal en el útero materno».

Ahora ya el resto lo dejo en vuestras manos… Si eres un corredor de larga distancia, ya sabes 😉

maratón de Nueva York

Fuente: ABC