Reconozcamos una cosa: estamos todos medio enfermos y no tenemos suficiente con las pruebas de larga distancia en España que queremos, aunque sea solo para soñar con ello en las noches de insomnio, la doble pirueta con tirabuzón: la prueba de larga distancia más dura, con mayor desnivel de bicicleta, con más frío en el agua, con francotiradores adosados a los laterales de la carretera lanzándonos dardos mientras hacemos el tramo de carrera a pie… Queremos el summum del larga distancia, tirarnos quince horas sufriendo como perras para luego contárselo a todos nuestros vecinos y cuñados y subir las fotos a facebook y que te pongan me gusta a cascoporro.

La cosa es que llevo meses diciendo “tengo que hacer este post, tengo que hacer este post, tengo que hacer este post”, y os juro que lo empiezo, y entonces resulta que salta una notificación de facebook y luego una de twitter y luego me da por mirar pulsómetros baratos y entonces miro whatsapp y después me doy cuenta de que me queda una vida en el Candy Crush y me entra hambre y me levanto al frigorífico… Total, que siempre, por una razón u otra, lo dejo sin hacer.

Pero de hoy no pasa.

Me he limitado a escoger cinco pruebas, que ya son más que suficientes. Cuatro de ellas tienen un desnivel entre las tres disciplinas superior a los 5.000 metros. La otra sólo 3.500. Mucho más fácil, dónde va a parar.

Aparte, alguna tiene el acicate de que nadas en aguas casi heladas o alcanzas la meta a alturas en las que el oxígeno empieza a faltar. Todo lo que haga falta para puñetear más al respetable.

Norseman – el ironman de Noruega

El tramo de agua tiene lugar en un fiordo, a unos quince grados de temperatura, y en su propia web te venden la moto de que puedes nadar entre orcas, a oscuras (porque en estas pruebas, dado que te vas a tirar quince horas, se empieza siempre de noche), tras haberte tirado a lo loco desde un ferry. Brutal.

Tiene una particularidad: solo unos pocos afortunados pueden acabar la prueba, porque dado que acaba en lo alto de una montaña, se cierra el camino que llega arriba del todo a una determinada hora. Esos pocos afortunados conseguirán su camiseta blanca de finishers. El resto, los que se queden en la segunda meta, se tendrán que conformar con otra camiseta: negra.

Celtman

De las cinco pruebas, la más sencilla: dos mil metros de desnivel en la bicicleta, y otros mil quinientos en el tramo de carrera a pie. Un pim pam para una mañana de domingo. Agota dorsales, así que algo debe de tener.

Los organizadores son los mismos que los del Swissman, y dado que hay lotería, puedes apuntarte a ambos esperando tener la suerte de conseguir plaza en uno de los dos. Y luego explicarle a tu pareja que te vas a tirar no se cuántos meses preparando una prueba de este tipo.

Swissman

El hermano mayor del Celtman. 3.800 metros de desnivel en la bicicleta y otros 1.500 en la carrera. También hay lotería para entrar. Si digo la verdad, de los cinco es el que menos me llama la atención. Y es raro, porque últimamente a todo el mundo le encanta ir a Suiza…

Altriman – el ironman de los Pirineos

Yo ya conté mi experiencia el año pasado en el Half Altriman. Si yo, que hice la mitad, sufrí como una perra, ¿cuánto sufrirán los que hagan el entero? No me lo quiero ni imaginar: 4.600 metros de desnivel positivo en la bicicleta en plenos Pirineos, con tráfico abierto, más otros 600 en la carrera a pie… ¿Lo bueno? La inscripción son apenas 200 euros justos. Tiradérrimo.

Embrunman – el ironman de los Alpes

Cinco victorias consecutivas de Marcel Zamora y el último ironman de Miquel Morales (por cierto, Miquel, acabo de ver que el .cat está libre, #nodigonada). En 2014,  el último en cruzar la meta lo hizo en 18h25′, así que la cosa debe ser como para atarse bien los machos, con sus 3.800 metros de subida en el tramo de bicicleta, ascensión al Col d’Izoard (2.360 metros de altura) incluida.