El pasado 3 de noviembre el nadador británico Adam Peaty, oro en Río en los 100m braza y récord del mundo, hacía pública a través de su cuenta de Instagram su presencia en la International Swimming League (ISL), un evento de natación que se celebrará en Turín los próximos días 20 y 21 de diciembre: Energy For Swim 2018. Hasta ahí todo normal si no fuera porque la FINA (federación internacional de natación) ha avisado a todos los nadadores que han confirmado su presencia en Turín que podrían encontrarse con suspensiones de hasta dos años, lo cual les dejaría automáticamente fuera de Tokio 2020. Pero Adam Peaty no ha sido el único en confirmar su presencia, hasta un total de 40 nadadores han desafiado la advertencia de la FINA. Entre ellos, nadadores del más alto nivel como Chad Le Clos, Katinka Hosszu, Sarah Sjostrom, Ranomi Kromowidjojo y el último en hacerlo ha sido Michael Andrew.

Un nuevo formato de prueba para atraer al público

No es el primer evento de carácter privado ni el último que surge en un deporte en el que el seguimiento por parte de los espectadores, salvo en Juegos Olímpicos, es minoritario. De ahí surgió la idea de crear una prueba donde la competición por equipos le diese esa vistosidad y espectáculo que elevara los ingresos obtenidos. Según puede leerse en su web, estarían proponiendo un nuevo formato de competición por equipos, con un total de 8 grupos formados por 24 nadadores (12 hombres y 12 mujeres) que compiten durante cuatro días varias pruebas y distancias en piscina corta, pero sin competir por países. La idea sería llevar este formato a varios países durante todo el año. Según Grigorishin, estaríamos hablando de alcanzar unos 100 millones de espectadores en un medio plazo de cinco años. Además, los ingresos y premios económicos para nadadores, entrenadores, clubs y federaciones también haría mucho más atractiva esta nueva oferta deportiva basada en seis pilares: plataforma única mundial para nadadores profesionales, competiciones por clubs, calendario regular de pruebas durante el año, incentivos económicos, los mejores nadadores del mundo, igualdad entre hombres y mujeres y tolerancia cero al dopaje.

A la FINA no le ha gustado nada esta nueva iniciativa privada y está haciendo todo lo posible para impedir que se celebre. En junio dejó muy claro a todas las federaciones nacionales indicando que las competiciones internacionales deben organizarse bajo su control tal y como indica la normativa. Los organizadores de la reunión dicen que esta interpretación es el intento de la FINA de “destruir” la Energy For Swim 2018 en un ataque a la Liga Internacional de Natación (ISL). “Decidieron destruir este evento”, dijo Dmitriy Kachurovskiy, ex presidente de la federación ucraniana de natación y actual representante de la ISL. “Este evento -en el que muchos nadadores de élite de todo el mundo quieren participar – se ha vuelto cada vez más popular, y creo que tratan de destruirlo porque le tienen miedo”.

 

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Happy to announce I’ll be competing at the @energystandard meet in Turin, Italy next month! If you want to see the Worlds Best in action make sure you watch!

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Los documentos obtenidos por SwimSwam muestran que la FINA se puso en contacto con los miembros de su mesa directiva  para “pedir consejo” en cuanto a una interpretación de los estatutos de la organización. La interpretación se refiere específicamente a si las reuniones se clasifican como “internacionales” o “nacionales”. Los organizadores de competiciones internacionales tienen que solicitar la aprobación de la FINA al menos seis meses antes del inicio de la reunión, mientras que las competiciones nacionales no tienen que hacerlo.

La competición de diciembre fue finalmente reformada para que figurase como una “competición nacional en la que nadadores nacionales y extranjeros participarán de forma individual, no representando a sus federaciones, con respecto a las reglas de la FINA”. La federación italiana de natación (FIN) será la anfitriona de este evento, financiado por el Energy Standard Group. La ISL no está técnicamente relacionada con el evento Energy for Swim 2018, aunque ISL, Energy Standard Group y Energy for Swim tienen el mismo organizador: el director de la Junta Asesora de la ISL, Konstantin Grigorishin.

Pero cuando la FINA se puso en contacto con su mesa directiva, la interpretación de la regla decía específicamente que “una competición que está conceptualmente diseñada para tener mayoría de participantes extranjeros no es una competición nacional”. Esa interpretación consideraría la reunión de Energy for Swim 2018 como una competición internacional, legislando para impedir su celebración, ya que el plazo de seis meses para obtener la aprobación de la FINA ha pasado hace mucho tiempo.

No está claro cuáles serían las consecuencias para las partes involucradas si la reunión no obtiene finalmente la aprobación de la FINA. Kachurovskiy dice que los organizadores de Energy for Swim 2018 siguen preparando todo para la reunión, con la esperanza de llegar a un entendimiento con la FINA para conseguir la aprobación de la reunión.

Sin embargo, si la reunión no es finalmente aprobada, según informa Swimswam, los atletas han sido advertidos por sus federaciones nacionales que pueden ser atrapados en medio de un rifirrafe entre la FINA y los organizadores. Además, el régimen sancionador aplicable consistiría en una suspensión mínima de un año (es decir, les dejaría fuera del Mundial de Corea del Sur de 2019) con posibilidad de extensión a dos años, es decir, les dejaría sin Juegos de Tokio.

La FINA ha anunciado que duplicará el dinero destinado a premios en el próximo Mundial de piscina corta que se disputará en diciembre en Hangzhou (China), que pasa de 1,2 millones de dólares a 2,1 millones de dólares, ¿un baile de números?, no parece.

Por su parte, Kachurovskiy ha dicho que no creía que los nadadores pudieran ser descalificados de futuras competiciones internacionales por competir en una prueba sin consentimiento, basándose en precedentes relacionados con la federación internacional de patinaje. Además, ha asegurado a los nadadores que si finalmente Energy For Swim 2018 no se llegara a celebrar, pagarían a los nadadores contratados el 50% de su cuota de participación.

 

Fuente: Swimswam