Probablemente un altísimo porcentaje de triatletas, en algún momento de su vida, han pensado aquello de “el día que acabe un ironman, me hago un tatuaje”. Y ahí estamos todos, que llega el momento en que acabamos los 226 kms de marras, y nos encontramos con la tesitura de decidir qué nos hacemos y dónde nos lo hacemos. Pues hoy en Planeta Triatlón os echamos una mano en esta fundamental decisión, que Hacienda y un tatuaje son para siempre.

El logotipo de ironman es, de lejos, el tatuaje más recurrido. Lo tenemos de todas las maneras y tamaños. De lejos el que más se ven en las competiciones es el logo en sí, sin florituras ni gaitas, un pequeño detalle para no olvidarse nunca de la gesta.

A mí me gusta mucho este de abajo, que te permite actualizaciones, a medida que superas pruebas.

Tatuaje reutilizable

Luego ya vienen los logotipos con aderezo. He visto por ahí tribales alrededor (que a mí no me gustan, personalmente), o imitando textura de piedra. Mis preferidos son los siguientes, que dentro de lo que cabe, me parecen bastante originales.

Luego pasamos ya a los que no son de ironman (o larga distancia, que en este mundo hay más pruebas de 226 kilómetros). Y ahí la imagen más vista es la del nadador, el ciclista y el corredor. Siempre con sus variantes, por supuesto.

Y a lo salvaje, sin miedo a nada:

Y por último -que no sé si contároslo o no- el que me voy a hacer yo: El símbolo del hierro en la tabla periódico. Sutil y genial 🙂