Los primeros auxilios son las medidas que se aplican inicialmente a un accidentado, ya sea un accidente traumático o una indisposición espontánea, en el lugar dónde ha ocurrido, hasta que aparece la ayuda sanitaria con el objetivo de conservar la vida y reducir las secuelas y complicaciones mediante una actuación rápida y asegurar el traslado del accidentado a un centro asistencial en las mejores condiciones y lo antes posible.

Los primeros momentos después del accidente son decisivos, no solo para salvar su vida sino para evitar secuelas. Los primeros auxilios suponen la diferencia entre la vida y la muerte o entre una situación de invalidez temporal o permanente.

Por ello es fundamental que la sociedad posea unos conocimientos mínimos para realizar primeros auxilios. Dado que el deporte aumenta el riesgo de accidentes, traumáticos o espontáneos, es especialmente importante que el colectivo deportista tenga unos mínimos conocimientos que, la verdad sea dicha, no se adquieren en unos minutos leyendo este articulo sino que requieren de más formación teórica y práctica, no obstante, intentaremos dar unas nociones muy básicas.

Cuando uno es testigo de un accidente, antes que nada, ante todo, debe mantener la calma, lo que le ayudará a actuar con rapidez y eficacia. Lo primero que hay que hacer es evaluar la situación de un solo vistazo. En segundo lugar, proteger al accidentado, retirando al mismo del peligro si lo hay. En tercer lugar alertar, pedir ayuda y llamar al sistema de emergencias médicas. No se trata de gritar socorro al aire o por teléfono. Hay que expresarse con claridad y precisión, decir desde donde se llama e indicar exactamente las características y lugar del accidente. Una vez dado el aviso al sistema de emergencias médicas, hay que empezar a socorrer al accidentado como explicaremos.

Lipotimias y síncopes

Son pérdidas del tono postural y del conocimiento parciales o totales. Hablamos de lipotimia cuando, a pesar de haber pérdida del tono postural, no se llega a la pérdida de conciencia y de síncope cuando el individuo se desploma perdiendo completamente el tono postural y la consciencia. Pueden tener múltiples causas, algunas leves y otras graves. En un contexto deportivo, lo más frecuente es que sean causadas por deshidratación, golpe de calor o problemas cardiacos (arritmias).
Que hacer: Lipotimias: Sentar al afectado con la cabeza agachada o tumbada boca arriba (posición de decúbito supino) elevando las piernas 45º, aflojarle la ropa que le oprima y mantenerla en reposo hasta que esté bien. Si se trata de un síncope actuaremos igual pero, dado que el afectado está inconsciente, deberemos asegurarnos si respira y tiene pulso. En todos los casos mantener la calma y retirar a todos los curiosos del lugar.

Crisis epiléptica

Los ataques epilépticos son frecuentes en un entorno no deportivo y conviene saber qué hacer y qué no hacer. La reconoceremos porqué la persona se desploma y a continuación presenta convulsiones.

Qué no hacer: Sujetar a la víctima para tratar de cortar el ataque y vigilar de no meter nuestros dedos dentro de su boca. Además de no servir de ayuda al accidentado, esto puede acarrear serias lesiones al auxiliador.

Que hacer: Dejar que suceda la crisis, apartar los objetos de alrededor de la víctima para evitar que se lesione, colocar un objeto blando bajo la cabeza e intentar almohadillar el suelo con lo que tengamos a mano, aflojar la ropa, intentar introducir un objeto blando en la boca para evitar que se muerda la lengua. Las crisis suelen durar menos de 10 minutos. Una vez pasada la crisis, colocar a la víctima en posición lateral de seguridad y trasladarla al hospital.

Deshidratación

Los síntomas son bien conocidos, malestar general, dolor de cabeza, náuseas, calambres signos de pérdida de volumen sanguíneo (pulso débil y rápido, debilidad y sed). A diferencia del golpe de calor, el deshidratado mantiene la temperatura corporal normal o ligeramente elevada y la piel está húmeda y fresca.

Qué hacer: Mantener al afectado en reposo, acostado y en un lugar fresco. Darle de beber, cada pocos minutos, agua en pequeñas cantidades. Si no se restablece, remitir a centro hospitalario.

Foto: Flickr // British Triathlon

Foto: Flickr // British Triathlon

Insolación o golpe de calor

Accidente provocado por la exposición prolongada a altas temperaturas. Cuando la sobrecarga de calor excede la capacidad de los mecanismos de enfriamiento, el resultado es un aumento de la temperatura corporal, que puede llegar a más de 41ºC, dañando el sistema nervioso y cardiovascular, pudiéndose producir secuelas permanentes y la muerte. A diferencia de la deshidratación, la temperatura corporal es muy alta, la piel está caliente, roja y seca. Debe sospecharse siempre que exista una sincope o lipotimia, convulsiones, aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria.

Qué hacer: Poner al afectado a la sombra, aflojar la ropa, aplicar compresas frías y proporcionarle agua si está consciente. Traslado urgente a centro hospitalario.

Reanimación cardiopulmonar

Incluye las medidas de diagnóstico precoz de la Parada Cardiorespiratoria, la activación del sistema de emergencias médicas (SEM) y la práctica de la reanimación cardiopulmonar (RCP) básica hasta la llegada del SEM, todo ello sin ningún equipo ni material.

Lo primero que se debe hacer es asegurar un entorno seguro para el reanimador y la víctima. Seguidamente empezaremos con el protocolo, en este orden:

Evaluar el nivel de conciencia moviéndole los hombros con suavidad, le preguntaremos como se encuentra. Si responde o se mueve dejaremos a la víctima en la misma posición en la que la hemos encontrado, siempre y cuando no resulte peligrosa y si es necesario, pediremos ayuda. Regularmente valoraremos su estado. Si está inconsciente y no contesta, realizaremos el siguiente paso.

Posición lateral de seguridad (PLS). Esta posición previene la obstrucción de la vía aérea por la caída de la lengua hacia atrás y la aspiración de contenido gástrico que tendría lugar si el individuo está tumbado boca arriba. Se adopta haciendo rodar a la víctima hacia el reanimador preservando en la medida posible el eje cabeza-tronco y evitando lesionar, en el desplazamiento, los brazos o las piernas.

Evaluar si respira. Deberemos primero permeabilizar la vía aérea mediante la Maniobra de frente-mentón. Colocaremos nuestra mano sobre su frente e inclinaremos su cabeza hacia atrás. Simultáneamente, con la punta de nuestros dedos bajo su barbilla elevaremos la mandíbula con la finalidad de abrir la vía aérea. Para valorar si respira deberemos mantener la vía aérea abierta, observar los movimientos del tórax, escuchar ruidos respiratorios y sentir su aliento en nuestra mejilla. Debemos ver, oír y sentir si respira. Todas estas maniobras se valoraran en un tiempo aproximado de 10 segundos antes de decidir si la víctima respira o no.

Evaluar si tiene pulso (latido cardiaco). Para ello colocar la cabeza en hiperextensión y deslizar el dedo índice y el tercer dedo hasta el surco situado entre la tráquea y el músculo. No utilizar el dedo pulgar dado que tiene pulso y confundiríamos nuestro pulso con el de la víctima.

Víctima inconsciente, con ventilación y pulso: La colocaremos en posición lateral de seguridad, solicitaremos ayuda a personal especializado y volveremos junto a aquella para mantenerla en observación

Víctima inconsciente en parada respiratoria con pulso: Se aplicará en los casos en los que no exista función respiratoria, pero sí pulso espontáneo. Debemos realizar 10 ventilaciones en un intervalo de tiempo entre 40 y 60 segundos. Posteriormente, solicitar ayuda a personal especializado. Volveremos junto a la víctima para realizar una nueva evaluación de su estado, y, si persiste la parada respiratoria, continuaremos efectuando ventilaciones a un ritmo de 12 a 15 por minuto y midiendo periódicamente el pulso.

Víctima inconsciente en parada cardiorrespiratoria: En el caso de no existir función respiratoria ni pulso, solicitaremos inmediatamente ayuda al servicio de urgencias especificando que se trata de una parada cardiorespiratoria e iniciaremos las maniobras (masaje cardiaco +/- respiración boca a boca) hasta la llegada de la ayuda solicitada.

Masaje cardiaco: Nos situaremos a un lado del paciente que permanecerá en decúbito supino y sobre una superficie dura e identificaremos el centro del tórax. Aplicaremos una mano sobre la otra con los dedos entrelazados, mantendremos los brazos rectos y comprimiremos en línea recta sobre el esternón, utilizando el peso de nuestro cuerpo. Ejerceremos una presión para desplazar el esternón unos 4-5 cm, que luego retiraremos sin perder el contacto de nuestras manos con la víctima. Después de cada compresión hay que dejar que el tórax se expanda completamente, dedicando el mismo tiempo a la compresión y a la relajación. Repetiremos esta secuencia a un ritmo de 100 compresiones por minuto (la frecuencia de las compresiones hace referencia a la velocidad con la que se efectúan, no al número total de compresiones aplicadas por minuto). Después de 30 compresiones torácicas, aseguraremos la apertura de la vía aérea y realizaremos dos insuflaciones de aire como se detalla a continuación.

Ventilación: Nos aseguraremos de que la cabeza esté ligeramente inclinada hacia atrás y elevada la mandíbula (maniobra frente-mentón). Con los dedos pulgar e índice de la mano que se aplica en la frente cerraremos las fosas nasales de la víctima. Realizaremos una inspiración y ajustaremos nuestros labios a su boca, asegurándonos un perfecto sellado. Efectuaremos dos insuflaciones, cada una de las cuales deberá ascender y descender el tórax de la víctima. Manteniendo la misma inclinación de la cabeza y tracción de la mandíbula, retiraremos nuestra boca y abriremos las fosas nasales para facilitar la espiración pasiva, comprobando el descenso de la caja torácica.

Dado que la respiración boca a boca es muy difícil de realizar correctamente y tiene riesgos para el auxiliador, en cuanto a contraer infecciones, se recomienda que se realice solamente masaje cardiaco, a no ser que se disponga de unas mascarillas especiales y se tenga experiencia en realizar estas maniobras.

Este artículo viene como anillo al dedo para hacer mención y reflexión del caso de los hermanos Brownlee del que tanto se habló en las redes sociales. Después de leer este artículo y quiero pensar que antes de leerlo también, espero que tengáis muy claro que el comportamiento de los hermanos fue un ejemplo de lo que nunca hay que hacer. Lo más lamentable fue que ningún voluntario o miembro de la organización les obligó a parar de correr y la cantidad de buenas palabras y elogios que despertó semejante imprudencia; se habló de amor fraternal, humanidad, deportividad, compañerismo, heroicidad y mil milongas más ¿Estamos locos o qué?! ¿Nadie vio el peligro?! Parar de correr, tumbar en el suelo a su hermano indispuesto y esperar a su lado hasta la llegada de los servicios sanitarios si hubiera sido una conducta ejemplar y no lo que pasó.

El comportamiento de los hermanos fue una imprudencia temeraria motivada por la ambición para terminar una competición a cuesta de todo. En mi opinión esos comportamientos no deberían estar permitidos, además de poner en peligro la integridad física del individuo, dan muy mal ejemplo al resto del colectivo deportista que busca en los profesionales y en otros deportistas, puntos de referencia y ejemplos a seguir. De hecho, los “pobres ignorantes” (que nadie se ofenda porqué lo digo con cariño) que etiquetaron esa actitud de heroica y humana, tomaron a los hermanos como un ejemplo a seguir cuando en realidad son un ejemplo a no seguir.

Tan o más importante es tener la fuerza mental para superar el cansancio y las adversidades y ser finisher como saber identificar las señales de alarma de nuestro cuerpo y parar a tiempo. Esas frases alentadoras de que “no tenemos límites”, de que “el dolor es pasajero y la gloria eterna” no hay que tomárselas al pie de la letra. Los seres humanos somos mortales y tenemos límites, cada uno el suyo, que hay que conocer y no sobrepasar. Y la gloria puede ser eterna pero el dolor, las lesiones y problemas de salud también pueden eternizarse y la muerte es lo más eterno que existe…ahí lo dejo.