Seis días después de terminar la escuela secundaria, B’yauling Toni, con tan solo 17 años, cogió su bici, un saco de dormir, una tienda de campaña y algo de comida y salió a dar la vuelta al mundo. Después de siete meses dando pedales, ayer consiguió llegar al punto de partida, Saskatoon, donde empezó su viaje. Con los 18 años cumplidos ya, y después de partir desde Canadá en pleno verano en julio de 2018, las duras condiciones invernales en Alberta habían retrasado la llegada de Toni a casa. Hace tan solo unas horas, se ha convertido en la persona más joven del mundo en dar la vuelta al mundo en bici.

Viajando sin ningún tipo de ayuda y en solitario, Toni ha recorrido 30.804 kms en la misma dirección y ha pasado por 16 países diferentes, entre los que se encuentran las antípodas en Madrid y Wellington (Nueva Zelanda). Su periplo ha sido curioso: empezó pedaleando en Canadá desde Saskatoon hasta Halifax. Desde allí voló a Portugal y pasó por España, Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Letonia y Estonia antes de entrar en Rusia. Después de atravesar en bici la vasta extensión del país más grande del mundo, entró en Mongolia y luego se dirigió a través de China a Shangai, donde voló a Perth, Australia.

Desde allí siguió la costa sur hasta Brisbane antes de volar a Invercargill, Nueva Zelanda y llegar hasta Aukland. La última etapa de su viaje comenzó cuando aterrizó en Vancouver en la segunda mitad de diciembre. Desde entonces, ha sido un verdadero esfuerzo el seguir atravesando las Rocosas y las Praderas en bici.

Toni es un apasionado del ciclismo de larga distancia. Su pasión comenzó cuando tenía 12 años y ya hacía trayectos largos en bicis muy baratas. A los 18 años, ha terminado la vuelta al mundo tras estar pedaleando durante 1.610 horas. No está nada mal para un joven de esa edad.

B'yauling Toni

De vuelta en casa

No ha sido un viaje fácil y la última etapa demostró ser una de las más difíciles. Toni ha estado luchando contra el peor invierno canadiense. Aunque a veces se ha tomado las cosas con calma, lo cierto es que la climatología no le ayudó en su etapa final del trayecto.

La parte más difícil del viaje para Toni ha sido la de Mongolia, donde cayó enfermo y no podía casi ni andar. Los caminos en Mongolia están sin asfaltar, la comida era casi inexistentes y el desierto de Gobi es muy frío. Aunque, después de las últimas semanas de intenso frío canadiense, se está pensando la respuesta a esta pregunta. El pasado viernes y sábado se enfrentaba a temperaturas de -20 grados centígrados y se pasó 16 horas luchando contra el viento y apenas recorriendo 170 kilómetros. La situación no mejoró después, el viento era tan fuerte que se vio obligado a caminar, recorriendo una media de 8 km/h.

Un esfuerzo mental más que físico

“Me sorprendió el agotamiento mental de lo que implica una rutina constante. El cuerpo se cansa físicamente, pero se recupera al cabo de un tiempo. Sin embargo, la lucha mental se va acumulando poco a poco. Había momentos en los que se hacía tan duro que me preguntaba por qué había hecho esto, pero no creo que nunca hubiera querido dejar de hacerlo. No es una opción.”

Fuente: cyclingmagazine.ca