En la natación todos conocemos cómo se debe hacer cada gesto técnico pero a veces no sabemos qué nos está influyendo en hacerlo de una manera o de otra y su causa. 

Un error muy común y que mientras nadamos hacemos es realizar la entrada de la mano del estilo en el agua con una trayectoria diferente a la que realmente debe tener.

¿Cómo debe entrar la mano en el agua?

La mano debe entrar en el proyección longitudinal del hombro, es decir, ni cruzada llevando la mano hacia el hombro contrario o la cabeza, ni abierta hacia fuera.

¿Qué problemas nos crean esos errores?

  • A largo plazo: un posible aumento de la reducción del espacio subacromial del hombro, con respecto a una entrada más neutra, lo que nos podría originar problemas de salud articular a medio/largo plazo. Si la musculatura más pequeña del hombro no está fortalecida, con el tiempo se nos puede crear una una lesión típica del «manguito de rotadores». Estas lesiones además de ser complicadas de eliminar, suelen aparecer en época de altos volúmenes, o lo que es lo mismo, cerca de la carreras importantes, así que cuidado porque pueden hacerte perder una temporada.
  • A corto plazo: nos provocaría un aumento de la oscilación lateral del cuerpo y por lo tanto de la resistencia de oleaje que provocamos (que recordemos aumenta de manera cúbica en relación a nuestro aumento de velocidad).

¿Puede afectar también a la propulsión?

Si. Al entrar la mano, o bien hacia dentro o bien hacia fuera, y después querer sacarla cercana al cuerpo, hace que la trayectoria de esa mano sea en diagonal y no en la misma trayectoria de nuestro desplazamiento.

¿Quién tiene la culpa de esta entrada incorrecta?

Leyendo a Mario Cañizares de Next-level , comparto con él del análisis que desde el borde de la piscina y desde el trabajo de fuerza fuera de la piscina debemos hacer los deportistas y los entrenadores.

En primera instancia, dado que se manifiesta durante la entrada, podríamos deducir que es «culpa» de nuestra orientación espacial, y que malinterpretamos la posición relativa de nuestra mano con respecto al resto del cuerpo, originando una trayectoria inadecuada de la entrada de la mano y el brazo.

Por lo tanto, es momento de buscar nuevos sospechosos. Y entre nuestros «sospechosos habituales», encontramos, entre otros, a:

  1. Amplitud de movimiento: para poder entrar y deslizar delante de nuestro hombro necesitamos unos grados de Abducción horizontal y de flexión de hombro cercanos a los 180º. ¿Hemos testado a nuestros nadadores fuera del agua previamente?
  2. Rotación torácica: El famoso rolido no es solo balancear el tronco y cuerpo como si estuviéramos en una piragua en el mar, sino que debemos crear una diferencia de rotación entre nuestras cinturas escapular y pélvica. ¿Nuestros nadadores son capaces de conseguirla fuera y dentro del agua de manera disociada y controlada?
  3. Propulsión brazo contrario: el brazo que realiza el movimiento de agarre + tirón + empuje debe buscar por un lado propulsión en cuanto a magnitud, pero linealidad en cuanto a la dirección de esta. Una incorrecta coordinación segmentaria o una dirección errónea en la trayectoria de la brazada originará un desplazamiento no lineal y por tanto descompensaciones, empezando por el brazo contrario y manifestándose paulatinamente por el resto del cuerpo (exceso de rolido, cadera fuera, patada de tijera, etc.)
  4. Control motor: el movimiento de crol requiere de una coordinación intermuscular fluida y concreta. Nadadores muy hábiles la manifiestan con fluidez, mientras que nadadores más noveles y/o poco técnicos realizan movimientos más erráticos, robóticos y artificiales. El resultado es una falta de sincronía, de destreza, de eficacia y un aumento de las compensaciones para conseguir el movimiento global. Quizá protocolos regresivos de dificultad, dentro o fuera del agua (reptar, tirar de una cuerda, nadar «fuera del agua», nadar con tuba, nadar con recobro acuático,etc) podrían facilitar y afinar un mejor patrón de movimiento en nuestros nadadores, junto con ejercicios y materiales auxiliares.

¿Cómo se puede mejorar la entrada de la mano en el agua?

Pues básicamente, y parece una obviedad, entrenándolo en nuestro bloque de técnica. En la cabecera tenéis tres ejercicios para lograrlo.

Fuente: Next Level

Sobre el autor de este artículo

JuanP Vázquez entrenador de triatlónEntrenador Nacional de TriatlónEspecialista en Larga Distancia y Rendimiento, Oficial de Triatlón (Juez), Biomecánico y Readaptador Deportivo. ¿Necesitas un entrenador? Estaré encantado de explicarte cómo trabajo y así unirte a mi grupo de entrenamiento.
JuanP Vázquez Entrenador de triatlón