El sábado Mario Mola se llevaba el primer triunfo de la temporada. Era en Yokohama, Japón, donde el mallorquín lograba hacerse con la victoria por tercera vez consecutiva. Desde 2014, cuando venció Javier Gómez Noya, Yokohama solo conoce ganadores españoles.

Hay un hecho comprobado que explica gran parte de los éxitos de Mario en estos últimos años: si llega a la T2 en el grupo de cabeza, la victoria es suya. Así lo demostró este mismo fin de semana, cuando en el primer kilómetro dio tal arreón que ninguno de sus rivales fueron capaces de seguirle. Podemos ir incluso más allá: si llega a la última transición a menos de treinta segundos del grupo cabecero, las opciones de victoria son muy claras para él.

No en vano de las tres últimas temporadas, de las dieciocho pruebas en las que ha participado, ha marcado el mejor parcial en la carrera a pie en once de ellas, y en cuatro más el segundo mejor. Nadie corre como Mario Mola. Comprobado.

En la última década solo Javier Gómez Noya tiene mejores ritmos de carrera: 3’01” frente a 3’03” de Mario. Una puntualización, gran parte de esta diferencia viene por la llegada más tardía de Mario a las Series Mundiales: Desde 2012 tiene también un tiempo medio de 3’01”.

Ante este panorama es muy complicado vencer a Mario, que se ha llevado el triunfo en la mitad de las carreras disputadas en las Series Mundiales desde 2016: 9 de 18. Ni Jonathan Brownlee, ni Javier Gómez Noya ni Richard Murray han podido con su dominio en este tiempo. Ni siquiera la eclosión de Kristian Blummenfelt ha podido con el balear: el noruego ha demostrado en la temporada y media que lleva al primer nivel ser mucho más inconstante, con varios DNFs.

Su victoria el sábado en Yokohama nos ha dejado una cosa bien clara: tenemos Mario Mola para rato.