Hay algo de pernicioso en el éxito continuado y es que a ojos de los aficionados, lo normaliza de tal manera que llega un momento en el que no se disfruta e incluso hasta se considera “lo habitual”. Le ocurrió a Rafa Nadal y le ocurrió a la selección española de fútbol. Al triatlón, afortunadamente aún no le ha ocurrido, y ojalá no le ocurra nunca.

Pero es que lo que están haciendo Mario Mola, Javier Gómez Noya, y Fernando Alarza estos últimos años es simplemente espectacular y aunque no deje de alegrarnos cada victoria que los nuestros logran, empieza a ser costumbre verles subidos al cajón más alto del podio. De hecho, esta temporada las cuatro victorias en las World Triathlon Series se han venido para España: tres para Mario Mola y una para Fernando Alarza.,

Dentro de unos años echaremos la vista atrás con añoranza de días como el de hoy, en el que el trimono español luce por encima del resto y seremos realmente conscientes de lo que estos chicos están haciendo.

Porque hoy Mario Mola ha vuelto a hacer de las suyas, ganado la WTS de Yokohama dando una impresión de seguridad, confianza y dominio como hacía mucho tiempo que no se veía: saliendo bien del agua, controlando el segmento de ciclismo y dando otro de sus espectáculos en la carrera a pie, pese a que ha tenido un compañero inesperado, el noruego Blummenfelt, que hasta el kilómetro cinco del segmento ha sido capaz de correr a su lado.

Foto: Triathlon Live

Foto: Triathlon Live

Por su parte, el mexicano Crisanto Grajales nos ha recordado a todos al triatleta que el año pasado plantó cara a los españoles, con una magnífica remontada en la carrera a pie. Mano a mano con Fernando Alarza hasta el kilómetro seis, ha logrado despegarse del español y tirar hasta alcanzar a Blummenfelt, que tras el suicidio de tratar de seguir a Mario Mola a 20,4kms/hora, iba perdiendo ritmo paulatinamente, aunque tanto esfuerzo le ha servido para lograr el primer podio de su carrera.

Con esta victoria, Mario Mola se consolida en el liderazgo de las series mundiales: mucho tendrían que cambiar las cosas para que no se lleve en septiembre, en Cozumel, el título.

Señores, qué espectáculo.