Ya han pasado cuatro días desde que vivimos la gran entrada a meta de dos grandes triatletas en la final de las Series Mundiales en Cozumel. Si, me refiero a la de Mario Mola entrando dando un salto de alegría junto a su compañero y amigo Richard Murray. Esta es la noticia que debería de haber dado la vuelta al mundo o, al menos, la que debería haber llenado todas las portadas de la prensa deportiva española.

Pero no, en lugar de sacar pecho por tener otro campeón del mundo español la prensa y diferentes revistas y blogs del mundillo del triatlón (incluidos nosotros) nos hemos dedicado a juzgar si es un acto noble, heroico y legal o si por el contrario es por puro interés el de Alistair Brownlee con su hermano menor. Yo no quiero entrar en detalles porque ya se ha escrito demasiado sobre ello pero si que quiero romper una lanza a favor de Mario Mola y de Fernando Alarza. Se han partido el cobre durante todo el año. Mario ha ganado nada más y nada menos que cuatro pruebas (¡cuatro!) de nueve que componen el circuito. Fernando ha hecho la temporada de su vida. Decimosegundo hace dos años, quinto hace un año y tercero en esta edición, con victoria incluida en Ciudad del Cabo. Woow. Respeto absoluto.

Mario Mola Cozumel

Foto: ITU Media

Como a la mayoría de los que practicamos y vivimos el triatlón, me vuelvo loco de alegría cada vez que sale algo de nuestro deporte en las noticias ya que siempre andamos reclamando más atención de la que se nos presta en los medios. Pero estoy seguro de que no queremos esa atención a cualquier precio, ni nosotros ni los profesionales que viven de esto. Nos gusta que se hable en los medios de la competición en sí y no de los chascarrillos y polémicas que la rodean. Con ello quiero decir que si hay algo de lo que presumimos de nuestro deporte es de que es noble, muy duro a veces, pero buscando siempre el fair play y penalizando con dureza cualquier mal gesto o juego sucio, buscando que no se vuelva a repetir y no se le da más importancia de la necesaria a si un inglés le quitó las gafas de natación a un español o no. Dejemos de futbolizar el triatlón, por favor.

Con esta reflexión no quiero restar importancia a la polémica de la legalidad o no de lo que hicieron los hermanos Brownlee y ni a las consecuencias que habría en caso de sanción, ya que Fernando Alarza sería subcampeón del mundo de ser así. Pero es que eso es algo que corresponde a la Federación Española, son ellos los que deben presentar a la ITU los motivos por los que creen que debería ser un acto sancionable. No estoy diciendo que no se deba debatir en los medios pero por favor, no nos olvidemos de lo verdaderamente importante: ¡Mario Mola es Campeón del Mundo! ¡Démosle la cancha que se merece! La triarmada ha colocado a dos de sus corredores en el podio. Es el tercer año consecutivo que lo consigue. Pongámoslo en valor, y en vez de repetir hasta la saciedad la imagen de los Brownlee, por una vez hagamos algo de patria valorando los pedazo de triatletas que tenemos en casa.

Y por último, para zanjar el tema, espero que el desvanecimiento de Jonathan Brownlee el otro día (segundo de la temporada) sirva para hacer ver a muchos la dureza de nuestro deporte en cualquiera de las distancias cuando llevas tu cuerpo al límite, no es algo para tomar a broma. Y es que el triatlón está creciendo tanto en los últimos años que la ignorancia alrededor de él crece a la par y para muchos de los que se inician parece que si no haces un Ironman es como no hacer nada, y como dicen en Ocean’s Eleven… Antes de andar hay que gatear.