La semana pasada, Javier Gómez Noya nos dio detalles de un tipo de accidente muy frecuente, la típica y puñetera caída tonta llegando a casa. La consecuencia, una fractura de codo, el escenario no es casual, es donde ocurren la mayoría de accidentes de este tipo que no necesitan un contexto extraordinario para producirse, y ahora después de muchos esfuerzos y una temporada planificando nuestro objetivo, irremediablemente debemos parar.  ¿Cómo podemos enfrentarnos a una situación así?

Vamos a compartir con vosotros algunas recomendaciones, y os hablaré no solo como entrenador de triatlón y psicólogo, lo hare especialmente como triatleta que ha sufrido también una caída tonta llegando a casa durante una salida en bici, en mi caso supuso fractura múltiple con desplazamiento de clavícula y dos operaciones. El camino es sencillo, aunque nadie os dirá que es fácil, eso sí, tenemos algo de ventaja: somos triatletas y estamos acostumbrados a grandes retos.

Lo primero que sentiremos es una sensación de profunda incredulidad y negación:  no puede ser, esto no puede haber pasado ¿porque me ha tocado a mí? ¿porque me pasa justo ahora? Y empezaremos a aceptar que, aunque no lo esperábamos, ha pasado …. Mierda, creo que me he roto, ¿Qué hago ahora?

Los accidentes son imprevisibles, ocurren y son parte de nuestra vida y nuestro deporte y debemos estar preparados, debemos aprender de ellos e intentar minimizarlos en el futuro.

Desde el primer instante, no debemos juzgarnos, intentemos ser lo más objetivos que podamos a la hora de analizar lo ocurrido, enfoquémonos en buscar soluciones, si ya ha pasado no podemos cambiarlo, martirizarnos y culpabilizarnos simplemente nos hará más daño. Es normal que tengamos dolor, frustración, estemos muy cabreados, nos sintamos impotentes, incluso tengamos miedo y en otros momentos aliviados imaginando que podría haber sido peor. Es una situación emocionalmente complicada, actuar con calma nos ayudara a superar esos primeros momentos.

Realizar un buen diagnóstico y disponer de una valoración médica profesional, clara y precisa lo antes posible es calve para empezar a aceptar la nueva situación. Es el momento de preguntar todo lo que nos preocupe y confiar en los profesionales que nos asisten. La información clara, nos facilita entender la situación, minimiza la incertidumbre, y nos ayuda a conocer el alcance real de la lesión e iniciar los primeros pasos que debemos seguir con seguridad.

Esta etapa puede durar un par de días o incluso varios meses.

Foto: AFP

Foto: AFP

Enfrentarnos a una lesión nos exige:

Procesar la información relacionada con el accidente de forma adecuada

Debemos enfrentarnos al dolor físico que nos produce la lesión, ser conscientes de su magnitud, nos preguntaremos mil veces como ocurrió y las consecuencias negativas que nos supondrá. Durante la fase de recuperación ser capaces de enfocarnos en “todo lo que si podemos hacer” y no centrarnos solo en lo que “ahora no podemos hacer” es una de las herramientas psicológicas más potentes que podremos utilizar. Además de ser triatletas somos muchas otras más cosas en la vida, y el deporte es sólo una parte, no la única de nuestra vida, ahora podremos revisarla con serenidad.

Una de las principales causas de una lesión deportiva es el estrés, que suele estar producido por acontecimientos de nuestra vida cotidiana, en muchos casos puede que hasta el accidente no seamos capaces de darnos cuenta de ese nivel de estrés con el que convivimos.

Sus efectos son importantísimos en nuestra capacidad de atención y concentración, los psicólogos hablamos frecuentemente de estar centrados en el aquí y en el ahora, de no perder el contacto pleno con la realidad, de estar presentes con los cinco sentidos.  Los triatletas solemos usar nuestras salidas largas de bici o de carrera a pie para “desconectar de la realidad” y como fuente de evasión, esto nos puede hacer perder el foco y que pongamos el “piloto automático”, debemos esforzarnos en cada salida y en cada momento en estar conectados al máximo con lo que estamos haciendo, con la realidad de ese instante preciso, un entrenamiento realmente de calidad merece toda nuestra atención plena.

El estrés nos hace perder gran parte de nuestra capacidad de procesar detalles, incluso afecta a nuestro ángulo de visión periférica, aniquila nuestros reflejos, esos que justo en el último instante nos pueden salvar de una caída tonta. El estrés también influye directamente en una sobre activación fisiológica y muscular, nos sobrecarga de signos de alarma y nos induce una sensación de cansancio innecesario, limita nuestro rendimiento y nos bloquea mentalmente por lo que desconectamos más fácilmente y nos confiarnos en exceso.

La cultura del esfuerzo entendida como dar siempre el 120% en cada entrenamiento, en cada competición, sufriendo incluso hasta la extenuación puede inducirnos erróneamente a tomar riesgos innecesarios y a no distinguir una molestia normal de una señal de alerta o un dolor causado por una lesión. Sin duda para entrenar hay que esforzarse y trabajar duro, pero debemos saber escuchar a nuestro cuerpo y saber parar antes de lesionarnos.

Javier Gómez Noya

Foto: EFE

Gestionar correctamente el impacto emocional

La Sensación de incredulidad, de vacío, de que los sueños se han roto, que hemos perdido una oportunidad única, incluso sentir como se daña nuestra autoimagen y nuestra autoestima, preocuparnos sobre el futuro de nuestra carrera deportiva e incluso sufrir incertidumbre económica son retos con los que nos deberemos enfrentar. Desde aquí invitamos a los patrocinadores a que sin duda intensifiquen su apoyo a deportistas lesionados, esto supone un gran gesto de solidaridad en un momento en el que sentirse apoyado y arropado es fundamental para un triatleta.

Los equipos y los compañeros también juegan un papel crucial en estos momentos, cuando la lesión deja de ser una novedad, y especialmente durante las fases de recuperación más largas, es donde el sentimiento de aislamiento puede ser muy potente. Debemos esforzarnos por seguir conectados emocionalmente con nuestros deportistas lesionados.

Tendemos a sentimos valorados en la medida que podemos contribuir al éxito del equipo, una acción inmediata frecuente suele ser dejar a los deportistas lesionados fuera de las actividades del equipo, pero posiblemente no sea la más acertada.

Gestionar las nuevas expectativas

Es el momento de establecer nuevos objetivos, ser realistas, empezar con pequeñas metas sin plazos fijos, permitirnos cicatrizar las heridas, el objetivo fundamental ahora es recuperarnos lo mejor posible, cada recuperación y cada lesión es distinta y eso debemos entenderlo. Algunos deportistas con una excesiva auto exigencia y una autoestima basada solo en sus logros deportivos, pueden verse tentados a exceder los planes de rehabilitación los días que se encuentran mejor, pudiendo retrasar o incluso forzar nuevas recaídas. Es el momento de confiar en nuestros médicos, nuestros fisios y nuestros entrenadores, tener paciencia, no tener prisa y trabajar sobre expectativas realistas.

Utilizar estrategias de afrontamiento

Aceptar las cosas con naturalidad, con confianza, con optimismo, desdramatizarlas e incluso verlas como una oportunidad para descubrir nuevas oportunidades. Se suele decir que lo importante no es que nos pasa, sino como somos capaces de gestionarlo, podemos hacer y disfrutar de cosas que antes quizás no podíamos por falta de tiempo, redescubrámoslas, desaprendamos y reaprendamos nuevas habilidades, nuevas formas de entender nuestro día a día, a nuestro entorno y a nosotros mismo, y seamos valientes para hacer cosas sencillas como pedir ayuda si la necesitamos a nuestro círculo de confianza. Si explicamos cómo nos sentimos, y les contamos qué necesitamos, muy posiblemente lo tengamos y evitemos mal entendidos y frustraciones. Los deportistas con mayor autoestima son normalmente los más capaces de movilizar sus recursos sociales cuando más los necesitan, y ¿cómo ponemos todo esto en acción?:

  • Invirtiendo nuestro tiempo en hacer cosas que nos hacen felices con las personas que nos quieren y a las que queremos. El apoyo social percibido es una de las claves para no solo reducir el tiempo de recuperación, sino para hacer que el tiempo de recuperación sea vivido de una forma más positiva, modulando pensamientos y emociones negativas. La vida siempre se ve mejor rodeado de buenos amigos y compañeros.
  • Visualizar todos nuestros anteriores logros, nuestros éxitos, aquello de lo que nos sentimos orgullosos, no solo aspectos deportivos, también los buenos momentos vividos y compartir esas experiencias.
  • Visualizar nuestra recuperación, vernos a nosotros mismo en nuestra mejor versión, no solo físicamente, incluir en nuestras visualizaciones todos nuestros aspectos como persona, todas nuestras facetas, y de nuevo, hacer partícipe a nuestro círculo de confianza, compartiendo con ellos nuestra visión.
  • Planificar nuevos retos a medio y largo plazo, desde Planeta Triatlón ya soñamos con el día en que Javier Gomez Noya sea Campeón del Mundo de Larga Distancia. Vemos con claridad tu cara de felicidad en la foto entrando a meta.  Este tipo de acciones tienen su origen en técnicas psicooncológicas y son  muy característica de pacientes que las realizan de forma espontánea y suelen tener recuperaciones extraordinariamente rápidas.
  • Gestionar nuestro dialogo interior, mimarnos a nosotros mismos con mensajes positivos, sin juzgarnos y siempre con una actitud constructiva, no ser tremendistas, ni entrar en rumiaciones. Decirnos mil veces: Nunca voy a ser el mismo, jamás me voy a recuperar, porque me ha tocado a mí, estoy hecho un desastre, no nos ayudaran a recuperarnos … . Siempre hay cosas que podemos hacer para mejorar la situación y que dependen exclusivamente de nosotros mismo.
  • Desenfocarnos de las fuentes de dolor para aumentar nuestra tolerancia y utilizar técnicas de relajación para mejorar nuestros niveles generales de ansiedad y facilitar los efectos reponedores del sueño.
  • Compartir nuestra experiencia con otros compañeros lesionados y deportistas que han superado experiencias similares, nos valdrán de inspiración y fuente de recursos para superar cualquier reto inesperado al que nos tengamos que enfrentar.

Javier, te deseamos que te recuperes totalmente y lo antes posible, que esta situación te motive para continuar luchando por nuevos sueños, los viviremos como nuestros.

Gracias por ser el campeón que todos soñamos ser