A la hora de acometer las aguas abiertas, siempre nos viene la misma duda: es mejor respirar cada dos brazadas, o cada tres. Muchos son los factores que nos hacen tomar una decisión u otra. En primer lugar, debes entender es como poder resolver la gestión del aire, o sea, lo conveniente de respirar cada dos o tres brazadas.

Respiración cada tres brazadas: damos dos brazadas y respiramos a la tercera, lo que hace que cada vez saquemos la cabeza hacia un lado distinto, de manera alterna. Tiene varias ventajas. En primer lugar, logramos una mayor hidrodinámica, ya que hace más fácil mantener la alineación si respiramos menos veces. Además, al nadar alternando ambos lados se logra mantener un patrón de movimientos simétrico, más armónico y saludable. Por último, ejercita el control de la respiración acostumbrándonos a rendir con menos oxígeno.

Respiración cada dos brazadas: La más tradicional, y que habitualmente utilizamos, por ejemplo, en la piscina. Tiene como ventaja: el poder elegir nuestro lado más cómodo, tener mayor cantidad de aire disponible y contar con un patrón más fácil para ejecutarlo de forma correcta.

¿Cuál respiración debemos elegir?

Lo más recomendable es llegar a dominar todos los tipos de respiración; hay personas que se sienten muy cómodas respirando cada dos brazadas y otras cada tres. Por lo general se respira en unilateral cuando se busca velocidad y se respira bilateral cuando se quiere llevar un ritmo más cómodo, tranquilo o estable. Pero de igual forma se puede ir muy rápido respirando bilateral, respirando cada cuatro, cinco o más brazadas al momento de llevar un ritmo más rápido.

Lo más aconsejable elegir para la media y larga distancia es la respiración cada tres brazadas. Esto es así porque vamos a necesitar tener constantemente puntos de referencia que nos ayuden a evitar hacer metros de más. Por otro lado, nos permitirá tener controlados a los compañeros de grupo con los que vamos nadando, permitiéndonos aprovecharnos de su estela. Como ya hemos hablado en algunas ocasiones, el drafting en natación nos puede ayudar a asumir muchos menos esfuerzos.

La respiración cada dos brazadas se usa por lo general en competiciones cortas, ya que esta permite disponer de más oxígeno para el mayor esfuerzo y lograr obtener los mejores resultados.

Para respirar cada tres brazadas se necesita experiencia y técnica. No todos tenemos la misma capacidad pulmonar, y al principio de entrenar triatlón se nota. De ahí que si llevas poco tiempo en este deporte, nuestra recomendación es que en piscina, poco a poco, comiences a hacer largos nadando cada tres y cinco brazadas. Esto ayudará a que poco a poco vayas cogiendo práctica, para posteriormente en competición poder incluir esta natación. De hecho, lo ideal sería poder llegar a combinar un 75% de natación cada dos brazadas con un 25% cada tres.

Otra posibilidad para acostumbrarse a poder nadar cada tres, ejercitando nuestra capacidad pulmonar, es realizar el calentamiento con snorquel. Este aparato, del que ya hemos hablado en más de una ocasión, además de ayudarnos a mejorar la técnica, nos va a ayudar a respirar. Prueba a hacer una serie de 300 o 400 metros con él y después, una vez te los quites, a respirar cada tres brazadas. Notarás que es mucho más sencillo.

Rebajas
Finis - Tubo de respiración para natación, color amarillo
  • Válido para cualquier estilo de natación: No se mueve, ni siquiera en los giros.
  • Válvula de descarga de único sentido: Permite vaciar el tubo de agua fácilmente.
  • Mejora la posición: Elimina la tensión en espalda, cuello y hombros.
  • Maximiza el oxígeno: Aumenta la capacidad aérobica.
  • Diseñado para Freestyle: Su forma curvada favorece la correcta posición de la cabeza con la mirada hacia abajo.

De toda maneras, has de tener en cuenta una recomendación que hemos hecho en más de una ocasión: hay que entrenar los cuatro estilos de natación, no solo a crol, para mejorar tanto nuestra técnica, como nuestra hidrodinámica y técnica. Además, cuando lo haces a crol, es muy importante que encuentres un patrón que evite que fuerces. Esta es la clave para nadar tranquilo. Si llegas a forzar solamente tendrás como resultado el cansarte mucho antes. Así que lo mejor es que inspires y expires con la mayor naturalidad.