No decimos nada del otro mundo, si no más bien una perogrullada, si decimos que gran parte de nuestra capacidad de desarrollo como triatletas depende de nuestra actitud. De nada sirve invertir en las mejores ruedas para tu bicicleta si luego tenemos una actitud de pasotismo, negatividad, o de dejadez ante nuestros entrenamiento e incluso ante nuestras competiciones.

Decía Ralph Marston que la excelencia no es una habilidad, es una actitud, y nosotros añadiríamos que, por tanto, hay que entrenarla todos y cada uno de los días de nuestra vida. ¿Y cómo? ¿Cómo se logra una actitud positiva?

Ser mejor ante los errores

Si nos fijamos en cómo manejamos los contratiempos, la mayoría de nosotros nos daremos cuenta de que es una cuestión de actitud y que se puede trabajar. Los errores ocurren. Hay competiciones que nos salen mal y punto, ya seamos grupos de edad o seamos Mario Mola. Y es algo con lo que tenemos que lidiar y de cada mal paso que nos encontramos por el camino, sacar una experiencia positiva.

¿Que sale un entrenamiento mal, o una prueba? Mientras te estás tomando la limonada de rigor de después, pregúntate ¿qué saco en limpio de todo esto? ¿qué voy a hacer mejor la próxima vez? Cambia la perspectiva de las cosas, y en vez de culparte, aprovecha la experiencia para sacar cosas de provecho.

Acostúmbrate a la gratitud

Te parecerá una chorrada, pero si coges el hábito de todas las mañanas escribir tres o cuatro frases sobre el por qué te gusta el triatlón, por qué te salen bien los entrenamientos, o sobre pensamientos positivos que te venga a la cabeza haciendo series, verás que poco a poco tu visión de las cosas cambia.

Ser positivos nos cuesta por naturaleza. Es mejor quejarse y buscar excusas para no entrenar o para esconder un mal entrenamiento. Pero en cambio poner sobre papel las cosas buenas del triatlón, nuestro hobbie… Una vez que nos acostumbremos a hacerlo, cada día, nos hará cambiar la perspectiva y ver las cosas con una actitud mucho más positiva.

Foto: Flickr // Michael Frankling

Foto: Flickr // Michael Frankling

Celebra los éxitos, sobre todo los más pequeños

Ya hemos dicho en varias ocasiones que los triatletas somos muy dados a subestimar nuestros éxitos. Y darles la importancia que se merecen -que es mucha- es muy importante. La próxima vez que compitas busca puntos a lo largo de la prueba de los que estar orgulloso: haber nadado más rápido que la última vez, tardar menos en quitarte el neopreno, haber logrado ir en un grupo pedaleando… Lo que sea.

Si en cada competición logras sacar varios puntos positivos con los que decir “joder, pues vaya carrera que me ha salido”, tu actitud será completamente distinta a si te fijas simplemente en la marca que has hecho.

La actitud es una opción

A lo largo del día hacemos infinidad de elecciones. Escogemos qué vamos a desayunar. Escogemos qué ropa nos vamos a poner para trabajar. Escogemos si compartir ese vídeo cojonudo sobre triatlón que ha subido nuestro mejor amigo a facebook.

Y con nuestra actitud es exactamente igual. Nosotros escogemos si queremos que sea positiva, o negativa. Lo único es darse cuenta de que algo está ocurriendo en nuestra cabeza y tener la habilidad de cambiarlo. Es decir, trata de ser consciente de cuándo estás teniendo una mala actitud, y haz el ejercicio de decir “perdona bonita pero no”.

Foto: Flickr // Michael Frankling

Foto: Flickr // Michael Franklingliata

No dejes que la negatividad del resto te afecte

Quizás, en mi opinión, es el punto más importante de este artículo. Entrenamos con gente, competimos con gente, hablamos constantemente con otros triatletas. Y cada uno tendrá los mismos problemas que nosotros, y tendrá una actitud positiva o negativa ante ellos. No dejes que te influyan. Si ves que empiezan a hablar mal, que se quejan por absolutamente todo, que echan balones fuera, desaparece de la escena del crimen. Tú a lo tuyo, a extraer ideas positivas de absolutamente todo.