La natación de un triatlón de larga distancia apenas es el diez por ciento de la carrera, pero posiblemente es la disciplina que más respeto infunde a los grupos de edad, que suelen ser buenos ciclistas y buenos corredores, pero que en el medio acuático no se desenvuelven con tanta soltura.

Sin embargo, si preguntas a triatletas populares de larga distancia cuál es el segmento más importante de un ironman, sólo te responderán que la natación el catorce por ciento de ellos. Así que independientemente de su habilidad como nadadores, se centran en mejorar en ciclismo y en carrera a pie. Eso sí, luego se compran los neoprenos más caros, por si acaso. Craso error.

Obviamente, los 3,8kms de un ironman son más del doble del kilómetro y medio del triatlón olímpico. Pero si te paras a pensar, tampoco son distancias tan diferentes a la hora de prepararlas: ambas son más o menos largas y aeróbicas… Las verdaderas diferencias surgen al calibrar la tensión que suponen, los niveles de ansiedad que se tienen al principio, el impacto de un mal ritmo en nuestras reservas de energía, la poca táctica que requiere una natación de ironman… Analizándolo con un poco de distancia, la natación acumula gran parte de la tensión que se deriva de un ironman.

Foto: Flickr // ironmantexas

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¿Qué se necesita para ser un mejor nadador de larga distancia?

Nada más a menudo, y más distancia de calidad

Basándonos en lo que comentábamos hace un momento de toda la tensión que se acumula en la natación de un ironman, el primero de los trucos es ganar velocidad sin esfuerzos. ¿Esto qué significa? Pues que tenemos que trabajar en mejorar nuestra velocidad, en mejorar nuestra técnica y en aprovechar el drafting.

Así que a lo largo de la semana dedícale más tiempo a la técnica. Es mejor que nades 2,4kms en una sesión e incluyas trabajos que te ayuden a ser más eficiente en el agua, que hacer una tirada de 3,4kms en la que no busques mejores hidrodinámicas.

De igual manera, si puedes añadir un día más de natación a lo largo de la semana, sería perfecto. La tendencia natural es dedicarle más tiempo a las transiciones, o a alargar la tirada de ciclismo del sábado, pero créenos, un día más de natación te puede ayudar mucho.

Equilibra tu cuerpo

Los malos nadadores tienen a hundir su cuerpo, sobre todo la parte inferior. Para solucionarlo, trabaja en balancear correctamente tu cuerpo. A lo largo de un larga distancia, es lo que más te va a ayudar a, con el mismo esfuerzo, ganar velocidad. Y para aquellos que piensan que no hay que prestar atención a este equilibrio porque el neopreno ya hace su función de flotabilidad: hay ironmans que son sin neopreno. A ver qué hacen en una situación así.

Respira bien

Muchos triatletas utilizan una brazada para agarrar agua, y la otra para sacar la cabeza y respirar, perdiendo fuerza y ritmo. Así que dedica tiempo a aprender a respirar correctamente dentro del agua. Para ello, te tocará trabajar de nuevo la técnica y ganar capacidad pulmonar: largos respirando cada tres brazadas, cada cinco e incluso cada siete.