Por suerte, cada vez vemos más mujeres participar en carreras, cada vez se extiende más esta saludable práctica, pero en ocasiones este aumento de actividad física les trae algún pequeño contratiempo en lo que a los pies se refiere. El contratiempo doloroso al que hoy me quiero referir es la metatarsalgia, un problema mucho más frecuente en el sexo femenino que en el masculino.

¿Qué es la metatarsalgia?

La metatarsalgia es el dolor en los huesos metatarsales, o de lo que también se conoce como la almohadilla del pie. Para ubicarnos, es esa parte en la que a muchas mujeres les sale una dureza y bajo la cual, con el paso del tiempo, aparece un dolor. En principio es una molestia leve, pudiéndose convertir en acentuada e incluso, en ocasiones, incapacitante.

¿Qué provoca la metatarsalgia?

El dolor se debe a que un aumento en las presiones sobre la cabeza de los metatarsianos está empezando a afectar a la cortical del hueso. Esta afección disminuye el flujo sanguineo en la zona provocando una necrosis tisular. Estos casos se dan básicamente en procesos cronificados avanzados y donde no se ha tratado a tiempo.

La metatarsalgia es mucho más habitual en mujeres que en hombres. Me atrevería a decir que en mi práctica profesional la proporción es de 10-2 para el sexo femenino. La razón básica es el calzado femenino, aunque influyen también otros factores:

  • Aumento de la hipermovilidad dorsal del primer radio. Viene derivado de la hiperlaxitud respecto al sexo masculino; esto nos lleva a una sobrecarga de los huesos medios con mayor afectación al segundo meta -hueso estructuralmente bloqueado entre el tercer radio y las cuñas del primer y tercer dedo. Al no tener posibilidad de flexión dorsal este dedo, el segundo se ve sometido a todas las fuerzas de reacción del suelo soportando una carga mucho mayor que el resto.
  • Flexión plantar de los metatarsianos. Es habitual en el caso de las mujeres ver como con el paso del tiempo y ciertos hábitos poco saludables pero muy estéticos (zapato de tacón), los metatarsianos han ido flexionándose hacia plantar. Esta flexión es la causante del aumento de superficie de apoyo sobre la cabeza de los metatarsianos. Esto supone mayores cargas y mayores cargas es el origen de mayor daño.
  • Parábola metatarsal. Nos referimos a la parábola que forman las cabezas metatarsales. Este «dibujo» debe tener unas proporciones adecuadas para la funcionalidad del pie. Una alteración genera una mala distribución de las cargas suponiendo una peor distribución del peso en el pie.

La traducción a nivel externo, lo que todos podemos ver, es una hiperqueratosis (dureza) o incluso un heloma (clavo) en las zonas de apoyo de las cabezas metatarsales.

A nivel interno esta molestia se puede traducir en una falta de riego de la estructura ósea, una disminución que tiende a provocar necrosis tisular, además de subluxaciones y luxaciones de las articulaciones metatarsofalángicas en las que se puede apreciar como el dedo está desconectado del resto del pie. En última instancia también deriva en hipermovilidad de la articulación y un signo del cajón positivo.

¿Qué hacer en caso de sufrir metatarsalgia?

Actualmente hay muchos inventos que palían este dolor, almohadillas de silicona, de latex, productos que hace que la plantilla del zapato sea mas blanda y así doler menos pero… ¿Realmente queremos tratar el dolor desde el origen o simplemente limitarnos a una solución momentánea?

Si lo que queremos es un tratamiento desde origen, la solución es muy lógica, si tenemos los dedos en flexión plantar lo normal es tratar de llevarlos a una posición mas neutra, y con solo elevar los metatarsianos casi lo habremos solucionado y así de fácil sería si fuera para todos igual pero al no serlo es donde entra la capacidad terapeútica de los podólogos.

Veamos distintas formas de tratamiento:

  • Utilización de una pieza que situada tras las cabezas metatarsales eleve estos huesos nos ahorrará dolores y problemas. La parte complicada es saber de que altura y con qué materiales deberíamos jugar y de eso es de lo que nos encargamos los podólogos en el tratamiento de esta afectación estructural.
  • Imposición de un vendaje que estira y elimina la garra digital tan presente en pacientes con unos metas caidos es una terapia que es de ayuda cuando la anomalía es leve y con poco tiempo de evolución. En ortopedias podeis encontrar la versión mas moderna pero menos útil.
  • Calzado con una amoritugación suficiente en la zona, así evitamos que el impacto sea muy agresivo.
  • Utilización de una herradura bajo el zapato. Antes era fácilmente pedir al zapatero que lo hiciera pero cada vez es más complejo debido a los pocosprofesionales que hay en la actualidad.
  • Cuando el caso es muy avanzado, hay necrosis tisular o luxaciones ligamentosas la solución es reposo y en ocasiones cirugía articular.

Mi consejo: Es mejor prevenir y tratar lo antes posible este problema para evitar llegar a un estado avanzado.

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