Michael Rasmussen, una vez alejado del ciclismo profesional, es uno de los más críticos con tal y como se desarrolla el ciclismo actual. Al danés, que llegó a liderar el Tour de Francia de 2007 antes de ser expulsado, ha sido muy duro con la actitud de determinados ciclistas, entre ellos el colombiano Nairo Quintana, a quien siempre recrimina su falta de actitud combativa.

La última ocasión ha sido hoy mismo, cuando Nairo apenas ha prestado ayuda a un Mikel Landa que, llegando desde atrás, había atacado del grupo de favoritos tratando de robar tiempo de cara a pelear por el podio, que aún tiene posible, estando a apenas tres minutos de Steven Kruijswijk. «El Pequeño Q» -que así llama Rasmussen a Quintana- «debería recibir una paliza por su egocentrismo de hoy«.

Y es que Nairo, que ayer afirmó que tendría que ayudar a Alejandro Valverde y Mikel Landa, ha sido incapaz de dar un relevo en cabeza de cara a ayudar al vasco, que viendo el lento ritmo impuesto por el de Boyacá, ha tomado la determinación de ponerse en cabeza y tirar, hasta quedarse en solitario en busca de Simon YatesSimon Geschke, que en ese momento lideraban la cabeza. «Mikel respondió bien, pero yo comencé la subida final con poco aire y no pude ayudarle, pero él venía bastante fuerte y pudo subir muy bien«, apuntó. El cómo ha acontenido todo a partir de entonces resulta curioso, en la medida en que minutos antes Romain Bardet y Quintana discutían acaloradamente porque el segundo le pedía, al francés, más compromiso a la hora de tirar del grupo: es decir, hasta la llegada de Landa, Quintana trataba de recortar distancias con Yates y Geschke, pensando en la etapa.

Sin fuerzas

Tras las sorprendentes declaraciones de ayer de Alejandro Valverde, en las que afirmaba que, pese a estar tirando para un ataque de Quintana nadie en el equipo sabía que el colombiano se encontraba mal físicamente, se esperaba mucho de él, pero a la hora de la verdad su aportación ha sido nula.

Rasmussen ha ido incluso más allá: «Pulgares en alto para Movistar por la táctica de equipo: siete de los ocho corredores la han seguido«, en clara referencia, de nuevo, a un Quintana que hace tiempo que camina en solitario. Antes del Tour, incluso, llegó a entrever que vería con buenos ojos no tener a Valverde y Landa en el Tour de cara a no hacerle sombra. «Prefiero corredores que anden menos pero que los tenga a mi disposición, y sentir que realmente estoy respaldado«, dijo el ciclista de 29 años.

Ya prácticamente confirmado su fichaje por Arkea para la próxima temporada, donde compartirá colores con Warren Barguil y Andre Greipel, solo queda vez cómo termina este Tour y lo que resta de 2019. No sería de extrañar que Unzúe minimice su presencia en competición de cara a mitigar el efecto negativo que hoy por hoy genera su presencia entre sus compañeros.