La motivación en toda disciplina deportiva es importante. No todos los días te apetece levantarte a entrenar con la misma alegría, ni subirte a la bici cuando el último día se te atragantó ese puerto, o cuando por más técnica que metes en piscina, no consigues bajar tiempo. Pero, ¿qué entendemos por motivación? Curiosamente hoy estaba haciendo un rodaje largo y he empezado a comprobar los tiempos de pase en determinados puntos de referencia habituales y me he venido arriba al ver lo que marcaba el crono. Esto me ha recordado un artículo que leí hace unos meses y me pareció muy curioso.

Hoy mi reflexión va a tratar de la motivación en forma de puntos de referencia. No nos engañemos, nuestra felicidad no siempre es el resultado de haber terminado un maratón, sino de si hemos cumplido el objetivo que nos habíamos propuesto en la línea de salida, o de la envidia o culpabilidad que podemos sentir porque Pepe haya hecho mejor tiempo que nosotros cuando hemos estado entrenando como auténticos animales. ¿Quién no se ha venido abajo cuando en un carrera en la que pinchas al final te pasa hasta el apuntador y te dice eso de “¡venga chaval, que vas muy bien!”? ¿Y cuando te pasa el globo con el tiempo que tenías pensado hacer y se va alejando poco a poco como un sueño inalcanzable?

Un artículo reciente, Allen, Dechow, Pope y Wu (2013), profesores de las Universidades de Chicago, Berkeley y Southern California, utiliza una muestra enorme de los tiempos obtenidos por 9,5 millones de participantes en gran parte de los maratones populares internacionales disputados desde los años 70. El objetivo, evaluar la importancia que los puntos de referencia pueden tener para la motivación de los individuos y en este caso concreto, para los maratonianos.

Los autores del artículo utilizan los tiempos obtenidos por los corredores para deducir qué les motiva a entrenar y a esforzarse en carrera. El resultado principal del artículo, como puede verse en el siguiente gráfico, es que una gran parte de los tiempos obtenidos se concentran alrededor de números redondos: los famosos sub 3, 4 ó 5 horas (y en una menor medida en intervalos de media hora o incluso de diez minutos). En términos de la distribución de tiempos en el gráfico, se observan picos justo en tiempos inferiores a estos números “redondos”. Nos nos engañemos, ¿quién no ha salido en maratón a por el sub 3 horas, sub 3:15, sub 3:30, etc.?

Tiemposmaraton

La pregunta es, ¿qué pasa cuando vemos que se nos va ese objetivo y que no somos capaces de cumplir la marca que teníamos en nuestra cabeza?  ¿Dónde se va nuestra motivación? No hay más que ver las caídas bruscas que hay en los intervalos siguientes a las 3, 3:30, 4, y 4:30 horas. Podemos decir que existe una “discontinuidad” en la distribución de tiempos entorno a ciertos números redondos.

Si se lo cuentas a tu abuela o a tu madre, o a tus compañeros de trabajo a los que tienes ya completamente abrasados y que esto realmente les importa poco o nada, te dirán ¿Qué más dará correr un maratón en 2 horas 59 minutos que en tres horas y un minuto? ¿Cómo puede un número, redondo pero totalmente arbitrario, tres horas exactas, marcar la frontera entre el éxito y el fracaso? Pues a la vista de estos resultados parece que a los corredores el número redondo les motiva, y mucho. Es como bajar de 40 en diez mil, 40:05 ya es el desastre, la frustración, 39:59 es alcanzar la gloria. Pensándolo bien, los corredores somos realmente complicados de entender, ¿verdad?

Los corredores, además,  regulan su esfuerzo en los dos últimos kilómetros de un maratón en función de si van a conseguir o no un objetivo de un número redondo. Veamos este gráfico que muestra en el ritmo en min/km en un maratón. A partir de las 2h50min, cuando está claro que no se va a conseguir el sub 3 horas, el ritmo decae considerablemente y el único objetivo es llegar a meta.

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Si los datos fueran aún más ricos, podríamos estudiar un comportamiento causado por una motivación aún más interesante: ¡la envidia! Si dispusiéramos de datos sobre qué participantes son parientes, amigos o compañeros de trabajo de quién, podríamos ver si el punto de referencia más importante no es ni el número redondo ni el tiempo que nos clasifica para tal carrera, sino el tiempo realizado en un maratón anterior por alguna persona con la que nos comparamos.

Sea lo que fuera lo que nos motiva a competir, lo cierto es que la mente humana es capaz de grandez hazañas por cumplir objetivos. La lectura que hago yo de todo esto es que si no se consigue el objetivo en una carrera, se conseguirá en otra, seguro. El esfuerzo, la constancia y el trabajo en el deporte siempre tienen su recompensa, eso sí, objetivos reales por favor, que la motivación es muy poderosa pero no es igual que magia.