El pasado 4 de noviembre se celebró una nueva edición del maratón de Nueva York. Con el paso por quirófano de Galen Rupp  las opciones masculinas en la carrera masculina se desvanecían por completo. Después de su cirugía en el Aquiles izquierdo, Galen Rupp dijo que no había “ninguna posibilidad” de que corriera una maratón la próxima primavera. Así pues, salvo intervención divina, no habrá opción de que un estadounidense gane la maratón de Boston del próximo año. Rupp se sometió a la intervención doce días después de haber finalizado quinto en el Maratón de Chicago en 2:06:21 y actualmente está en fase de recuperación. No podrá correr durante tres meses. Es la primera lesión importante en su carrera deportiva. El corredor de 32 años ha completado dos maratones por año desde que debutó en la distancia en 2016 y nunca se ha perdido un Campeonato Mundial o Juegos Olímpicos en la pista de 2007 a 2016.

Con Rupp fuera del banquillo, no hay ningún maratoniano americano capaz de competir al nivel de los mejores del mundo. Para darse cuenta solo hay que echar un vistazo a la lista de clasificación para las pruebas olímpicas de 2020, donde se encuentran los resultados de los atletas más rápidos de maratón de Estados Unidos desde el 1 de septiembre de 2017. Rupp encabeza la lista gracias al 2:06:07 que corrió en Praga el pasado mes de mayo. Le sigue en un distante segundo puesto y con 2:11:55 Tim Ritchie, registrado en el Maratón Internacional de California del año pasado. La distancia que separa a ambos más bien es un abismo.

Galen Rupp

Foto: Kateřina Šulová

Por otra parte, las corredoras estadounidenses parece que juegan en otra liga. Gracias a estrellas como Shalane Flanagan, Amy Cragg, Jordan Hasay, Des Linden y Molly Huddle, el rendimiento en carreras de larga distancia de las atletas estadounidenses son mejores de lo que nunca han sido. Flanagan, Linden y Huddle participaron el pasado fin de semana en la Maratón de Nueva York, una carrera que, para algunos, reflejaba la actual disparidad entre hombres y mujeres de élite que corren en este país.

“La reciente actuación de las mujeres estadounidenses contrasta con la de los hombres”, escribió Lindsay Crouse, del Times, después del maratón de Nueva York. “Desde 2014, ningún hombre estadounidense, aparte de Galen Rupp, ha corrido una maratón de menos de 2 horas y 10 minutos, lo que equivale efectivamente a la marca de menos de 2:30 para las mujeres. Este año, sólo en Nueva York, cuatro mujeres estadounidenses bajaron de las 2:30. Ningún hombre estadounidense terminó entre los cinco primeros; en mujeres hubo dos entre las primeras cinco”.

Para ser justos, tanto en categoría masculina como en femenina en Nueva York un total de cuatro corredores estadounidenses consiguieron colocarse entre los diez primeros: Jared Ward (2:12:24), Scott Fauble (2:12:28), Shadrack Biwott (2:12:52), Chris Derrick (2:13:08). En el caso de las mujeres fueron seis las que se colaron en el top10: Shalane Flanagan (2:26:22), Molly Huddle (2:26:44), Desiree Linden (2:27:51), Allie Kieffer (2:28:12), Mamitu Daska (2:30:31) y Belaynesh Fikadu (2:30:47). Pero estos resultados hay que verlos con perspectiva, ya que en la mayoría de las pruebas americanas el número de atletas locales es mayoritario respecto al resto. Si usamos la marca de 2:10 como barómetro, ¿qué podemos decir sobre el estado del maratón profesional masculino en Estados Unidos?

Maratón de Nueva York

Foto. outsideonline

En 2017, ningún corredor estadounidense logró el top 100 de los maratones más rápidos del año, mientras que cinco mujeres estadounidenses lo lograron. ¿Por qué a a las mujeres les va mejor que a los hombres? Según los entendidos del país, habría dos factores importantes.  Por un lado, el maratón sigue siendo una prueba relativamente “nueva” en el circuito profesional femenino: sólo se incorporó como prueba olímpica en 1984. En parte debido a esto, incluso en la última década se ha aprendido mucho sobre cómo las mujeres deben entrenar para el maratón. Al igual que con la ciencia del deporte específica para mujeres en general, hay mucho que aprender todavía y mucho recorrido.

“Las mujeres están incorporando cargas de kilometraje y haciendo entrenamientos que los entrenadores no se atreverían a haberles puesto hace 10 años”. Más que los hombres, las mujeres estadounidenses tal vez todavía están estableciendo lo que son capaces de hacer en maratón. Luego está el tema de la competencia masculina. Sin quitarle méritos a los logros de Flanagan, Linden y compañía, señalan que “el número de hombres que compiten en el maratón a nivel mundial sigue siendo mucho mayor que el número de mujeres”, por lo que es más difícil para los hombres estadounidenses ser competitivos.

Sirva como ejemplo el reciente récord mundial de maratón de Eliud Kipchoge de 2:01:39, el listón está muy alto ahora mismo. Sólo 17 hombres estadounidenses han corrido alguna vez una maratón en 2:10 o más rápido, y sólo nueve desde el año 2000.

Fuente: outsideonline