Lo ha vuelto a hacer, sí, sí, se trata de Ross Edgley otra vez. Para quienes no conozcan a Ross Edgley os diremos que es una de las caras más conocidas del crossfit británico. Es, además, un verdadero gurú de las redes sociales por sus locuras físicas increíbles que articula en forma de reto solidario. ¿Te imaginas hacer un triatlón de distancia olímpica cargado con un árbol de 45 kilos durante las tres disciplinas? Pues para Ross Edgley no es una imaginación es una realidad.

Nadó entre las islas de Martinica y Santa Lucía

Y esta vez lo que se le ha ocurrido es nadar los 40 kilómetros que separan las islas caribeñas de Martinica y Santa Lucía arrastrando un tronco de árbol de 45 kilos. Todo ello aderezado con aguas pobladas de medusas, tiburones y olas de hasta casi dos metros. Con una dieta basada en la ingesta de 15.000 calorías diarias y con un fuerte régimen de entrenamiento diario, este hombre es capaz de llevar al límite el esfuerzo físico y mental propio de los Royal Marines.

¿Por qué eligió el Caribe para este reto? Pues además de ser zona conocida por haber hecho en noviembre de 2016 su triatlón olímpico con el árbol encima, le dieron todo tipo de facilidades burocráticas. En un principio pensó cruzar el Canal de la Mancha, pero le dijeron que como llevaba un árbol, no era ni nadador ni «barco registrado».

We’re going again #StrongmanSwim Ocean Crossing Number 2… #StrongmanSwimming has been an incredible, year-long journey that’s been helped and inspired by some amazing people and whilst swimming 50km across the Caribbean Sea towing a 100-lbs tree is great… the «adventurer» in me HAS to see this finish swimming from one island to the other and touching the beach. It sounds odd to many (I know) since the crossing is only 40km and I swam more, but it’s something I HAVE to do (@royalmarines «Don’t wrap») At this point we are plotting maps, tides, and waves (again) but I CANNOT thank the teams at @thebodyholiday and @redbulluk enough. They were each asked if they would support me (again) across 19 hours, 6ft waves and hours of complete darkness… no one hesitated once! Not only that, my St Lucian sister @danidevaux (who took this incredible image) and @robjjeffers are currently carb loading and getting their trunks to join parts of the swim, @hestersabery is prepping @theproteinworks food and learning tidal patterns, @benwilkin91 is considering swimming AGAIN, there’s talk of @kerianne_payne @davidrcarry and the @triscape_ bossing the boat and my media brobarians @casholini and @anthonyrb1 are planning to conquer the sea (for a second time). Again to everyone who’s commented, shared or liked this journey… THANK YOU so so much and to everyone who was worried (my mum and dad included) so sorry, but this is just something I (and we as a team) need to finish…. «Once more unto the breach, dear friends, once more» (Shakespeare from Henry V)…

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El entrenamiento

Basado en un estudio de la revista Journal of Sports Medicine, el arrastre del tronco y la falta de eficiencia en la natación hicieron de este deporte algo que no tiene nada que ver con la natación. «Estaba quemando más calorías, moviéndome más despacio y a veces tenía que usar los pies para comprobar dónde estaba el tronco. Todo esto quiere decir que para entrenar este «deporte» no hay más remedio que entrenar nadando con un árbol, dice Ross Edgley.

Obviamente no podía llevarse un árbol a la piscina, por lo que fue a Keswick en la Región de los Lagos, donde nadaba durante horas con amigos remando a su lado, y dándole avituallamiento cuando lo necesitaba (chocolate, tortitas, dulces… insiste en que tuvo que mucho para afrontar este entreno).

 

El infierno

El infierno empezó el pasado 5 de febrero. Obviamente, nadar más de 100 kms con un árbol de 45 kilos es difícil. Y el solo hecho de estar metido en agua salada durante 32 horas le provocó un efecto de boca salada, lo que significa que su garganta comenzó a cerrarse. Su cara se empezó a resentir también por el impacto de las olas, lo más parecido a recibir un puñetazo en la cara por olas de hasta dos metros una y otra vez durante 19 horas y 61 kms.

«Al principio no me dolía, pero poco después se empezó a deshacer la primera capa de la piel justo por debajo de las gafas, debido a la abrasión, era algo así como papel de lija salado. Pero yo estaba bien entrenado, llevaba todo el año preparando esta prueba; el cuerpo se sentía muy bien y en realidad tampoco me importaba el hecho de no ver ni oír cuando nadaba de noche. Dejaba que mi mente en blanco y empezaba a soñar despierto, nadaba 1 km y ni siquiera me daba cuenta. Creo que si puedes mantener la mente ocupada a través de este tipo de ‘meditación en movimiento’, es increíble lo lejos que puedes llegar sin darte cuenta», explica Ross Edgley.

¿Cómo se alimentó antes y durante la prueba?

Comiendo una barbaridad, en resumen. Teníamos un plan establecido, desde alimentos, horarios de comida, estrategias de hidratación. Pero todo eso se va al garete cuando no puedes dormir y estás nadando fuerte para intentar salir de la corriente. El grueso de la alimentación fue: plátanos, fruta, arroz con leche, barritas energéticas caseras, agua de coco, pan de frutas, chocolate -incluso hicimos energeles gigantes con bolsas de comida y pusimos curry y arroz con leche, ya que las energías de tamaño normal no eran suficientes.

¿Qué valoración hace Ross Edgley de esta «locura»?

Cuando pensé en esta prueba, sabía que era una locura. Me gusta desafiar la ciencia deportiva convencional y ver lo que el cuerpo humano es realmente capaz de hacer. Nadar 40 kms con un árbol de 45 kilos parecía ya un reto serio. Pero lo curioso fue que terminé nadando más de 100 kilómetros con el árbol. Lo que significa que los 40 kilómetros originales probablemente no eran lo suficientemente duros.

Ahora, de cara al 2018, he tenido que replantearme lo que mi cuerpo es realmente capaz de hacer y, como resultado, no sólo voy a batir algunos récords mundiales de natación de larga distancia, ¡sino que quiero destrozarlos!

Ross Edgley

Foto: Havery Gibson Red Bull Conte D.R

Fuente: redbull