Fue descrita por primera vez por Galileo Galilei y más tarde incorporada a las tres leyes del movimiento de Newton. Y tú te preguntarás, ¿qué tiene que ver la ley de la inercia con la natación? ¿Se han vuelto locos estos de Planeta Triatlón? La respuesta es no, y es que la inercia tiene mucho que ver, más de lo que piensas.

Otra forma de comprobar la importancia de la inercia es pensar cómo se es mucho más eficiente cuando te mantienes moviéndote a la misma velocidad, que tener que empezar a moverte y pararte o incluso ralentizar un movimiento repetidamente. Gracias a la inercia, por ejemplo, se consume menos combustible en autopista circulando a una velocidad constante de 120 kms/h que en ciudad a 50 kms/h, con las consiguientes paradas en semáforos y vuelta a arrancar.

La eficiencia

Los entrenadores suelen llevar por bandera la palabra «eficiencia». La eficiencia podría definirse como el número de calorías consumidas para recorrer una determinada distancia en el agua. En otras palabras, sería nuestro consumo medio en el agua. Aunque esto no deja de ser básico en natación, la eficiencia per se no gana carreras. Nadie pregunta al ganador de las 500 millas de Indianápolis cuál fue el consumo medio del coche durante la carrera. No le importa a nadie. Lo único que cuenta al final es el ganador de la prueba. Pues lo mismo ocurre con la natación. Para nadar rápido y salir delante en el agua, tenemos que consumir un montón de calorías. Por eso, no podemos permitirnos el lujo de desperdiciarlas en movimientos improductivos.

En natación, hay dos de los cuatro estilos que se ajustan más a la ley de la inercia que los otros dos. El estilo libre o crol y espalda serían algo así como una autopista sin peaje, mientras que la mariposa y la braza serían algo así como parar y volver a arrancar. Esto es debido a que la inercia en estos dos últimos es mucho más difícil y lenta que en los anteriores. Sin embargo, la ley de la inercia se aplica igualmente a los cuatro estilos, así como en la salida y en los volteos.

El crol, la espalda y la inercia

El motivo por el que el estilo libre y la espalda se ajustan más a la ley de la inercia que la braza o la mariposa es evidente. Hay más esfuerzo de propulsión en cada ciclo completo de nado, concretamente en la patada de seis tiempos por ciclo de brazada. En otras palabras, hay menos tiempo de inactividad propulsiva. La cantidad de tiempo en el que no nos estamos impulsando es importante por la fuerza que ejerce la resistencia frontal. Es decir, ya que el cuerpo humano no es aerodinámico como un tiburón, la resistencia frontal está trabajando en todo momento para evitar que podamos avanzar. Por tanto, la única manera de poder mantener una velocidad constante es manteniendo una propulsión constante.

Hay tres maneras de mantener la velocidad mientras nadamos crol y espalda; la patada de seis tiempos por ciclo de brazada, el aumento de la velocidad de brazada y la reducción de la fricción frontal. Intenta fijarte a partir de ahora cuando vayas a nadar cómo es tu inercia en la piscina y cómo puedes ajustarte a las leyes del movimiento.

Foto: Flickr // ironmantexas

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Fuente: swimswam