Seguramente ya habíais llegado a esta conclusión, y si no lo más probable es que lo hayáis escuchado de la boca de Pablo Dapena en más de una ocasión: del triatlón viven cuatro gatos. Por desgracia nuestro deporte no genera las cantidades de dinero que mueven otros deportes mayoritarios con lo que la gran parte de triatletas se ven obligados a compaginar su carrera con otras actividades económicas. Y aquí la premisa de hoy: los negocios de los triatletas.

Hombres de absoluta élite como Fernando Alarza o el mismísimo Jan Frodeno han decidido involucrarse, de manera paralela a su carrera deportiva, en negocios más allá del triatlón. Aunque a día de hoy deportistas como ellos sí que pueden vivir del deporte, son conscientes de la “corta vida” de un triatleta y emprenden con el fin de asegurarse un futuro para cuando llegue el momento de colgar el trimono.

La mayoría, relacionados con el triatlón

La vía más sencilla -entre comillas- es especializarse en algún nicho concreto de nuestro deporte. El caso de éxito más sonado puede ser el de Omar Tayara. Fue olímpico en Beijing 2008 y dos veces campeón del mundo de acuatlón, pero cuando decidió poner en marcha Taymory le dijeron que estaba loco. A día de hoy Taymory, su marca de ropa deportiva , es un referente en el sector y no para de crecer. Tanto que en cerró 2015 con una facturación de 2.6 millones de euros.

Aunque Tayara ya no compite a nivel profesional, lo podemos seguir viendo disfrutar del triatlón y de la competición desde otra perspectiva, e involucrado en causas sociales vinculadas al deporte.

Caso similar es el de Jesse Thomas. El ganador de Ironman Lanzarote 2017 y famoso por sus gafas de aviador, también el CEO de Picky Bars: una marca de nutrición que ofrece barritas energéticas y copos de avena. A simple vista puede parecer otra de tantas nuevas marcas del sector pero Picky Bars, creada por Thomas junto a su mujer, la atleta profesional  Lauren Fleshman, destaca por ser una barra vegana, desarrollada cuidadosamente con el equilibrio de nutrientes necesario para deportes de resistencia y libre de gluten, soja y lactosa.

Fernando Alarza es, junto a su hermano Chuchi, socio de la marca de neoprenos AX3 con la que le podemos ver competir. Fundada por su hermano Jesús, AX3 ofrece neoprenos diseñados en exclusiva para triatlón y cuenta con la figura de Fernando como máximo embajador de la firma.

El caso del canario Ricardo Hernández Marrero es el más reciente. Tercero el 2017 en el Campeonato de España de Triatlón, el canario dijo en 2018 adiós a la alta competición. Aunque el triatleta sigue disfrutando del triatlón y de su papel también como entrenador personal, “Richy” se retiró a nivel profesional para centrarse en su marca de neoprenos Polux Wetsuits.

También como entrenadores

Además de ser socios en compañías, hay casos de triatletas que son entrenadores tanto de grupos de edad como de otros profesionales. El caso más sonado sería el de Alejandro Santamaría. El madrileño, quien fuera último ganador en Full Vitoria, es a través de su portal Trientrenos uno de los coach mejor referenciados del país. Lleva veinte años compaginando el triatlón y su faceta de entrenador. El mismo Santamaría nos confesaba en una entrevista tras su triunfo en Vitoria que vive gracias a su trabajo, no a su faceta de triatleta.

Igual que él, puedes encontrar como entrenadores a figuras como Clemente Alonso, Pablo Dapena o Iván Álvarez, que hasta que tomó la decisión de centrarse exclusivamente en esta faceta era empresario hostelero.

Jan Frodeno

En más de una ocasión el dos veces Campeón del Mundo de Ironman ha señalado que sus grandes retos en 2017 fueron ser padre y montar un negocio desde cero: Frodissimo. Se trata de la marca personal del alemán donde podemos encontrar desde ropa deportiva, como equipaciones de ciclismo, hasta complementos como calcetines o gorras, pasando por productos como un café exclusivo.

Además, en este 2019 le hemos visto lanzar una app de entrenamiento, Peakers, junto a otras figuras como Leanda Cave.