¿Nos ponemos los triatletas nerviosos con facilidad? ¿Somos muy pesados en las redes sociales? ¿Nos gusta quejarnos más que a un tonto un boli? Pues puede ser. La verdad es que somos una especie deportista que vive en constante estado de excepción, atentos a mil variables que pueden incidir en el desarrollo de cualquier prueba. ¿Qué es lo que más nos pone de los nervios?

No saber si el organizador tiene la licencia 24 horas antes de la prueba

Sea corta distancia o sea larga distancia, cuando llega una competición volcamos en ella todas nuestras esperanzas y anhelos. Han sido muchas horas de entrenamiento y de hacer malabares familiares. Y entonces llega una nota de prensa, o un comentario en uno de esos cientos grupos de whatsapp triatletas en los que participamos, sobre que falta una firma de la Guardia Civil, o que el Ministerio está poniendo problemas con el recorrido, y nuestro cuerpo se estremece de pánico y miedo ante el riesgo de que el sábado o domingo no podamos competir.

El segmento del agua

A mí me contáis las historias que queráis: que si la natación es la maría del triatlón, que se pasa en un suspiro, que si te colocas bien no tienes por qué llevarte palos… Pero a la hora de la verdad puede que sea el segmento que más miedo, respeto y nervios provoca. Al fin y al cabo es en un medio, el acuático, que no controlamos, llevamos unas gafas que nos dejan ver lo justo y necesario y vamos embutidos en un traje de neopreno. Nos podemos llevar una hostia, nos podemos agobiar porque nos falta el aire, podemos desorientarnos…

¡El agua es lo peor! Y aún con eso, hay que entrenar la natación y mucho. Ya sabéis, en nuestro canal de youtube tenéis una lista de reproducción con más de veinte ejercicios para mejorar en el agua.

El pinchazo en bici

En corta distancia sufrir un pinchazo supone decir adiós a todas las opciones de conseguir un buen tiempo. Olano ganó un campeonato del mundo de ciclismo en ruta con la rueda trasera pinchada, pero en triatlón no hay margen de maniobra. Perder dos o tres minutos en cambiar la rueda es ver pasar a gente y más gente y despedirse de una mejor marca personal.

Por no hablar de la pereza que da ponerse a cambiar una rueda cuando estamos a tope de pulsaciones, claro…

triatlón de bilbao transición boxes

Foto: Rubén Gil Alfageme

Bajarse de la bici en marcha cuando no eres un PRO, sino un torpe

La llegada a la T2 tiene lo suyo: últimos metros, quítate las zapatillas en marcha, pasa una pierna por detrás de la rueda, quédate apoyado sobre un solo pedal, frena, da el saltito de rigor… Y todo sin matarte.

Bajarse de la bici, con el corazón a tope, para alcanzar la segunda transición puede que sea una de las cosas que más nerviosos nos pone de una carrera, ¿verdad?

Que no figures en la clasificación

Puede que tu chip no funcione, o que se te haya caído en el segmento del agua, o incluso que no te acordases de activarlo al hacer la inscripción. Pero sea como sea, currarte un triatlón, sea sprint, olímpico o larga distancia y luego no encontrarte en la clasificación es un tema. ¿Cómo comentas con los compañeros de club si lo has hecho bien o mal? ¿Cómo te comparas con tus enemigos acérrimos?