Ahora que tengo treinta y siete años, empiezo a echar la vista atrás y me doy cuenta, con cierta rabia, de que no recuerdo en qué empleaba el tiempo cuando tenía ocho años. Supongo que jugaba al fútbol y montaba legos, como la mayoría de los críos de mi edad. Y que veía Barrio Sésamo y La bola de cristal los sábados por la mañana. Y merendaba bocadillos de mantequilla con azúcar que me sabían a gloria bendita.

Y tenía una bici. Sí, como la mayoría de los niños. Una bh de paseo. Azul metalizado. Posiblemente con ruedines, que yo siempre he sido bastante acojonado.

Así que hoy leo la noticia de Alfie Earl, un chaval británico de ocho años que el pasado once de junio subió el Tourmalet en bici, y flipo en colorines. Aunque no se puede demostrar, existe un alto índice de posibilidades de que sea la persona más joven que ha ascendido la cima mítica del Tour nunca.

Y lo mejor es saber que no solo se quedó ahí, sino que con anterioridad el mozo se había jarreado el recorrido de la cicloturista del Tour de Flandes. Con dos huevos.

Empezando en Luz-Saint-Sauveur, el jovencísimo ciclista ascendió el Col del Tourmalet en tres horas y media.

Foto: cyclingweekly

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Según su padre, los últimos kilómetros fueron bajo una profunda niebla, pero una vez en lo alto, casi cien ciclistas que también habían empleado la mañana del sábado en la ascensión, le aplaudieron y vitorearon.

Foto: cyclingweekly

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Y subida la montaña por antonomasia del Tour de Francia, ahora Alfie Earl tiene la mirada puesta en otros dos puertos míticos: Mont Ventoux y Stelvio, y en hacer Londres – Paris en bicicleta con menos de diez años.

Sin duda, ha nacido una estrella.

Fuente: cyclingweekly