Tenía muchas ganas de escribir este artículo y hoy me he decidido gracias al ultimátum que me ha dado mi buen amigo, Diego Rodríguez, el hombre que corre lo que le echen, le da igual un sprint, un ironman que un ultraman. El post de hoy se llama “No hago larga distancia y no pasa nada”, dicho en palabras de Jesse Thomas, “I Am Not An Ironman… and that’s ok“.

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Jesse Thomas: “I Am Not An Ironman… and that’s ok””

Cuando comentas con otras personas aficionadas al triatlón las pruebas que quieres hacer o el calendario que tienes pensado, siempre salta la misma pregunta: ¿no piensas hacer un ironman este año? Los sprints, los olímpicos, los medios parecen que son “chiquitriatlones” actualmente, y que no cuentan en el curriculum de cualquier deportista que practique este deporte. Yo creo que primero hay que disfrutar por encima de todo en aquello en lo que te estés preparando. Y cuando veas que estás preparado, no sólo a nivel físico sino sobre todo mental, es cuando puedes decidir el salto a la larga distancia, si es que realmente te apetece.

Pero actualmente el boom del triatlón, el exceso de información y de artículos al que estamos sometidos, nos lleva muchas veces dar el salto del triatlón sprint a la larga distancia sin pasar por ninguna casilla intermedia. Es como si corres tu primera carrera de 10 kilómetros y decides correr ese mismo año un maratón. Te podrá salir bien la jugada, no digo que no, pero creo que hay unas etapas intermedias por la que es necesario pasar para mantener el equilibrio físico y espiritual. Con esto no quiero decir que me parezca ni malo ni bueno el decidir correr una distancia u otra. Sólo quiero decir que quedarse en la media distancia o no dar el salto a la larga es una opción completamente respetable y no por ello eres mejor ni peor triatleta.

El triatlón es un deporte en el que es es fácil dejarse llevar por lo que hace el resto de tus compañeros. Pero eres tú el que tienes que decidir qué pruebas corres y  cuáles no. Lucha por tus verdaderos objetivos, siempre realistas y alcanzables. No permitas que esa lucha te la impongan o te haga infeliz porque te suponga una carga de trabajo y de entrenamiento que realmente no puedes asumir ni compaginar con tu vida personal y profesional. Disfruta entrenando y compitiendo, y preséntate en la línea de salida sabiendo que estás tan preparado como el ganador de la prueba.

Probablemente todos los triatletas acabaremos debutando en la larga distancia, yo la primera. Pero lo haré cuando mentalmente vea que es el momento adecuado y cuando sepa al cien por cien que puedo compaginarlo con el resto de mis responsabilidades diarias. Mientras tanto, querer hacer algo y no poder por falta de tiempo solo puede llevar a la frustración. Además, después de leer el artículo de Madonna Budler, sé que hasta los 82 años tengo tiempo 😉

Y ahora, para reforzar los beneficios de no hacer un ironman, aquí van unos buenos puntos a tener en cuenta y que comparto plenamente con Jesse Thomas:

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  1. Entrenar para larga distancia, como es lógico, no es lo mismo que entrenar para distancias más cortas. Eso se traduce en muchas más horas que le metes al cuerpo para que vaya asimilando la carga. Y a más carga, como todos sabemos muy bien cuando subimos distancias corriendo o en bici, más riesgo de lesión.
  2. Correr un ironman no es barato. No sólo necesitas invertir tiempo y entrenamiento, sino también dinero. Los premios en metálico y de los patrocinadores a los pros suelen ser entre 1,5 y 2 veces más que los halfs, por eso como bien dice Mr. Thomas “but it’s a lot easier to race more than twice as many halfs in a season” (es más fácil correr más de un par de halfs por temporada). Así que si este año 2016 no va a ser el de tu ironman, plantéate un par de medios para entrenar a tope.
  3. Es mucho más “fácil” o por lo menos realista plantearse mejorar tiempos en un medio ironman que jugársela a una carta en una única prueba para la que llevas meses entrenando. Las distancias más “normales” se pueden entrenar con bastante probabilidad de éxito, y la recompensa al esfuerzo es inmediata.
  4. Un ironman supone romper el equilibrio natural en una vida normal, y el que no quiera verlo es que no sabe dónde se mete. Por eso, vuelvo a repetir. Cuando el entrenamiento deja de ser divertido y supone una carga excesiva, esto del triatlón deja de ser divertido para ti, para la familia, para los amigos y para tus compañeros de trabajo.
  5. La temporada se vuelve mucho menos flexible, sólo tienes una fecha en el calendario y todo está supeditado al gran día.

Y acabo ya esta reflexión. El triatlón en la actualidad está dominado por la marca Ironman. Parece que todo el mundo necesita ser finisher para justificar la cantidad de tiempo, sacrificio, entrenamiento y dinero que invertimos en este deporte. Y yo no digo lo contrario, el objetivo es disfrutar practicando el deporte que más nos gusta, pero no tiene que ser EL objetivo. Hay un montón de triatlones por todo el mundo que nos pueden hacer sentir el mejor triatleta del mundo llegando a la meta como finishers.