A tres días del objetivo del año, los nervios han hecho acto de presencia, intentando dominar la escena. Y vienen acompañados de sus inseparables amigas, las dudas. Sentados uno frente al otro, yo con un café sólo, bien cargado; él, mi yo con dudas, con un “desgraciao” (descafeinado, leche desnatada y sacarina).

¿Habré entrenado lo suficiente? ¿Tendré un buen ritmo en bici? ¿Y si no paso el corte de natación+bici?  ¿Podré mantener ritmo “adecuado” en carrera a pie? ¿Y si llego de los últimos? Y si… Y si… ¿Y si?

Curiosamente, todas las dudas hacen referencia a su propio desempeño, para el que se ha preparado durante 35 semanas, el que depende exclusivamente de sí mismo. No se plantea una mala carrera por viento, por lluvia, caída o lesión. Solo duda de sí mismo, que no es poco, me permito añadir. Toca trabajo de demolición: de las dudas y de los miedos, se entiende.

Foto: Flickr // ironmantexas

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Le obligo a ir por partes para no liarse. “¿Qué es entrenar mucho o entrenar poco?” Si está en manos de  un entrenador cualificado, si conoce su calendario de competiciones y ha ido compartiendo su evolución y sus sensaciones; si ha ido cumpliendo los entrenamientos planificados (incluyendo los descansos, que nos conocemos); si más que entrenar mucho o entrenar poco, toma conciencia de que ha entrenado bien. “Sigue…”, le animo, está avanzando y quiero que siga por ahí… parece que va eliminando interrogantes.

Si conoce sus ritmos habituales nadando y sus sensaciones a esos ritmos; conoce el perfil del segmento ciclista  y sabe qué velocidad media puede mantener para llegar a la segunda transición  “entero”, y también conoce el ritmo más conveniente para no petar en la carrera a pie.

Sabe en qué kilómetro está cada avituallamiento del segmento de bici (y que alimentación y suplementación hay en cada uno) y en la carrera a pie. Así las cosas, objetivamente, sabe qué hacer y cómo hacerlo. Y además, tiene claras sus rutinas en cada una de las transiciones.

En resumen, tiene un plan de carrera. Y eso le alivia un poco en ese ir y venir de pensamientos negativos.

“Y entonces, qué es lo que te sigue preocupando?“