No lo dudes. Aunque sólo te hayas podido comprar el neopreno (si lo tienes) más barato.  Aunque tu bici sea de aluminio, comprada de segunda mano por 600€ , hace más de 10 años. Aunque sólo tengas un par de zapas de correr y un trimono; eres triatleta. Porque el triatlón no va de la calidad ni de la cantidad ni de la novedad del material. La esencia no la vas a encontrar en lo que tienes; la esencia está en lo que sientes, en lo que pones, en lo que expones y en lo que arriesgas.

Aunque sabes que nadando, nunca harás medias inferiores a los 2 min/100m; o velocidades medias superiores a 28 kms/ pedaleando; o ritmos medios inferiores a 6min/km  corriendo. Pero, a pesar de todo, sigues nadando, sigues pedaleando y sigues corriendo.

No lo dudes, eres triatleta.

Foto: Cano Sports

Foto: Cano Sports

Eres triatleta porque, aun sabiendo que no vas a ganar, tienes un entrenador para hacer las cosas con criterio. Eres triatleta porque, aun sabiendo que no vas a ganar, sabes que la nutrición es muy importante, y por ello, preguntas, escuchas, lees y aprendes. Incluso es posible que te hayas puesto en manos de un/a nutricionista.

Eres triatleta porque, aunque sabes que nunca vas a ganar, estás o has estado en clase de técnica de natación; cuando estás nadando a las siete de la mañana antes de ir a trabajar; cuando a horas más propias de estar en la cama o en el sofá, tú estás haciendo series de 1.ooo o de 2.000 metros; cuando un sábado o domingo, te levantas a la misma  hora que en un día de trabajo para poder hacer tu salida en bici y llegar a tiempo a la comida familiar.

Eres triatleta porque haces encaje de bolillos para entrenar. Encajas trabajo (incluso mañana y tarde), familia y triatlón. Y además, lo haces con ganas, con ilusión y con alegría.

Eres triatleta por lo que sientes cuando cruzas una línea de meta, cuando miras a tu pareja y sabes lo que ha costado (a ambos) llegar hasta aquí. Y por eso, te emocionas. Y por eso, los emocionas.

Eres triatleta porque sabes que es posible sufrir y disfrutar a la vez y que, aunque no sepas explicarlo, sabes exactamente su significado, has saboreado esa extraña combinación de dolor y placer.

Eres triatleta porque, a pesar de las incomprensiones, del cansancio, del sacrificio, del esfuerzo, de la dedicación, de los dolores, a pesar de todo esto, no te rindes y sigues adelante.

Eres triatleta, porque sabes que ya nada será como antes.

Por todo esto, no lo dudes, eres triatleta.