De media, se estima que en un larga distancia se pierden a partir de seis mil calorías. El alemán Sebastian Kienle, de hecho, perdió 6.600 en su última victoria en IRONMAN Cozumel, en la edición de 2017.

Equilibrar esta pérdida durante el transcurso de la prueba es prácticamente imposible, ya que no hay tiempo de ingerir y digerir tanta cantidad de alimentos. Alistair Brownlee, en su debut en la distancia, en IRONMAN Irlanda, consumió 500 gramos de carbohidratos en forma de catorce geles, dos barritas y tres bidones de bebida energética. Nosotros como populares, ¿cómo tenemos que hacerlo para tratar de llegar a final de carrera en las mejores condiciones posibles? Pablo Felipe, de Crown Sport, nos lo cuenta en su último vídeo.