A primeros de marzo, el Papa Francisco se reunió con los participantes en el Congreso Anual de la Unión Europea de Ciclismo, que en esta ocasión, también acogía a la Asamblea de la Confederación Africana de Ciclismo. El Papa Francisco advertía que los valores positivos del deporte están siendo contaminados por el dopaje y la corrupción.

El Pontífice alabó el ciclismo como uno de los deportes que «pone de relieve algunas virtudes como la resistencia a la fatiga, en las largas y difíciles subidas; la valentía; la integridad en el respeto de las reglas, el altruismo y el sentido de pertenecer a un equipo». «De hecho», prosiguió, «si pensamos en una de las disciplinas más extendidas, el ciclismo de carretera, vemos cómo durante las carreras todo el equipo trabaja en conjunto y a menudo tiene que sacrificarse por el capitán. Y cuando un compañero pasa por un momento difícil, son los demás miembros del equipo quienes le apoyan y le acompañan. Y trazó un paralelismo con la vida, en la que es necesario cultivar un espíritu de altruismo, generosidad y comunidad para ayudar a los que se han quedado atrás y necesitan ayuda para alcanzar un determinado objetivo.

Peter Sagan

Desórdenes en el deporte

Mientras cuando, por el contrario, el deporte se convierte en un fin en sí mismo y la persona en una herramienta al servicio de otros intereses, como el prestigio o el beneficio económico, entonces “hay desórdenes – dijo – que contaminan el deporte”. Y dirigió su pensamiento al dopaje, la deshonestidad, la falta de respeto por uno mismo y por los adversarios o la misma corrupción, así de claro se manifestó el Pontífice argentino de 82 años.