Nos gusta el ciclismo. Por tanto nos gusta Joaquim Purito Rodríguez. Es un silogismo de lo más normal. Y si los del Atleti son unos sufridores, nosotros también. Y a la postre, pese a los malos momentos, los buenos ganan por goleada.

A nosotros, que sufrimos con los jornaleros de la gloria, nos ocurre como a los atléticos. Un día Purito nos hace gritar de pasión subiendo ese infierno de Sotres, y otras le vemos perder diez minutos en La Pierre -Saint Martin. Y no pasa nada.

Igual que éramos de Lale Cubino a los pies de un Tourmalet nevado allá en mayo de 1992, o del Chava quitándole las pegatinas a Pavel Tonkov en la primera -y mítica- primera ascensión al Angliru, entre la niebla, siempre seremos de Purito. Porque somos de los ciclistas de garra, de empaque, que pese a tropezar como tropezó él el miércoles en las aburridas y solitarias carreteras de Burgos, son capaces de rearmarse y decir “aquí estoy yo, señores”. Lo siento y se intentará. Y tomárselo con humor,siempre con humor. Porque son capaces de “odiar y querer” a los rivales que se lo merecen. A los que se lo merecen, eh. A los que juegan limpio y engrandecen este deporte.

Foto: Flickr // Jose Ignacio Unanue

Foto: Flickr // Jose Ignacio Unanue

Somos de Purito por su cuenta de twitter. Por este tweet. Y por este. Y por este otro. Y por aquel de más allá.

Porque somos de los ciclistas que nos hacen olvidar la siesta, que nos recuerdan un ciclismo sin pinganillos, sin gps, sin potenciómetros, en el que ganaba el que más capacidad de sufrimiento tenía, aquel que, como decían los periodistas deportivos de antaño, tenía los índices más elevados de testiculina. Porque el de Purito será un nombre tan recordado como el de Cabestany, Lejarreta, o Heras.

Somos de Purito porque nos hace disfrutar, porque con él todo es posible. Pero sobre todo, porque dice las cosas tal y como las siente. Porque como él, no olvidamos de lo de Verona. Porque ganar está bien, pero afortunadamente, no es todo. También está el seny. Y él lo tiene.

Somos de Purito porque le piden diseñar una etapa de La Vuelta, y nos regala la etapa más dura de la historia. Antepone el espectáculo de los aficionados al beneficio de los ciclistas. Porque si Cavendish se queja, es que es bueno. Somos de Purito por el Mirador de Ézaro, por el Muro de Huy, por la rabia liberada, por cómo se le marcan todos y cada uno de los músculos al celebrar la victoria en Plateau de Beille. Somos de él por los Uci World Tour, por el Muro de Aia en La Vuelta al País Vasco, pero también por las pájaras, Por la de La Covatilla, por ejemplo. Aquí a las duras y a las maduras.

Foto: Flickr // Jose Ignacio Unanue

Foto: Flickr // Jose Ignacio Unanue

Porque es un tío que no se corta, y si tiene que llorar de impotencia en un podio, ante las cámaras de medio mundo, él lo hace. Porque ya lo dice su brazo: Cerca la tua fortuna. Que cada palo aguante su vela.

Somos de Purito porque somos de los ciclistas que pasan a la historia aunque no hayan ganado una gran vuelta, aunque La Historia se la deba. Pero es que en el fondo, eso no importa. ¿Quién se acuerda de Giovanetti? Nadie. Pero nos acordamos de aquellos que nos despiertan las emociones, que nos suben las pulsaciones, que hacen que apretemos los puños, que cuando estamos subiendo los sábados Morcuera, o Forat del Vent, o La Bola del Mundo, nos hacen imaginar que somos jaleados como ellos, que nos empujan, nos echan agua en el lomo, que hay pintadas en el suelo con nuestro nombre, que en el último kilómetro de nuestro puerto de categoría especial particular, damos un último arreón soñando pasar por un momento a la historia. Aunque ésta sea simplemente un KOM del Strava.

Somos de Purito por pura lógica. Porque nos gusta el ciclismo.