Las características psicológicas y físicas que, en general, tiene una persona que practica triatlón hacen que, potencialmente, pueda ser una excelente pareja.

No estoy hablando de ser la pareja ideal, que es un concepto utópico y subjetivo, sino de unos rasgos y cualidades que, aplicados al mundo de la pareja y de la convivencia, ayudan a que la relación funcione.

Antes de leer esto y empezar a valorar si esos rasgos están en ti o en tu pareja triatleta, piensa si sois compatibles en valores, estilo de vida (aficiones, hábitos, intereses), forma de amar y en vuestra sexualidad. Ahora piensa qué tipo de apego tienes con tu pareja:

  • Apego seguro, que es el que tienen las personas seguras y felices en sus relaciones, que confían en su pareja y no temen ser abandonas.
  • Apego inseguro-ansioso, es decir, el de quienes sufren el miedo de ser abandonados, tienen celos, altibajos emocionales y son propensos a la dependencia emocional.
  • Apego inseguro-evitativo, que tienen las personas que no comparten sentimientos y creen no necesitar a nadie para ser felices.

No cabe duda de que si ambos miembros de la pareja sienten un apego seguro hay muchas garantías de éxito.

De hecho, mi experiencia en terapia de pareja me dice que si hay un apego inseguro por parte de un miembro de la pareja y el otro miembro comienza a practicar un deporte como el triatlón, los problemas no tardan en surgir.

Ahora que has valorado el vínculo globalmente, podemos ir a lo concreto. Veamos las características que especificamos en el artículo Perfil psicológico de un triatleta ¿Qué características tienes tú? aplicadas a la pareja:

Obsesivo: Si tu pareja es obsesiva es fácil que también sea una persona meticulosa, perfeccionista, detallista, organizada, con gran compromiso y responsabilidad (todo lo cual, si no es en exceso, puede ayudar en la convivencia).

Autoestima alta: Una persona con buena autoestima es una persona segura de sí misma, atrevida, valiente, que siente que todo es posible y suele ser autosuficiente. Con alguien así al lado: ¡Al fin del mundo!

Inteligente emocionalmente: Un/una triatleta ha de gestionar bien sus emociones, especialmente la ansiedad y el miedo, por lo tanto, será una persona potencialmente: Sensible, considerada y empática. Lo que le convierte en un gran cómplice en la convivencia).

Foto: Tom Lee

Foto: Tom Lee

Alta capacidad de gestionar el sufrimiento: Por lo tanto, una persona resiliente, lo cual en los altibajos de la evolución normal de la relación será de gran utilidad.

Buena tolerancia a la frustración: La relación de pareja requiere esta característica para poder negociar, pactar, ceder, flexibilizar, etc.

Inteligencia deportiva: Es muy interesante aplicada a la vida en pareja ya que posibilita tener una buena capacidad para tomar decisiones claves incluso en situaciones de máximo estrés, saber regular los esfuerzos, planificar, organizarse y tener un buen conocimiento de las propias capacidades. Con todo ello puede ser un gran aliado para la convivencia.

Competitivo: No respecto a la pareja, sino con uno mismo, en el sentido de mejorar a todos los niveles incluido el emocional o querer ser mejor persona. Es decir un buen compañero/a de viaje para la vida.

Foto: Flickr // Sands Beach Active Lanzarote

Foto: Flickr // Sands Beach Active Lanzarote

Perseverante: Gran cualidad donde las haya, que facilitará que la persona no se rinda ante cualquier dificultad, como una crisis de la pareja, en la que alguien con perseverancia ve una oportunidad de mejora para la relación.

Capacidad de concentración y de automotivación: Son características muy interesantes especialmente para los momentos difíciles ya que ayudan a gestionarlos más eficazmente.

Capacidad empática: Es decir, son personas que saben ponerse en la piel del otro, comprender, tener confianza y complicidad. Suelen ser personas maduras emocionalmente. ¿Quién con quiere tener alguien así al lado?

Espero que la reflexión sobre estas características te haya acercado a un ingrediente que, desde mi propia definición personal del amor en pareja, es fundamental: Admirar a tu pareja (sea o no triatleta 😉  ).