Recientemente hablábamos de la importancia de la patada a la hora de mejorar nuestra natación: siempre denostada, por el consumo de oxígeno que conlleva, se tiende a creer que no es importante patear correctamente en triatlón, pero nada más lejos de la realidad. Puede suponernos hasta un 30% de mejora en nuestro impulso.

¿A qué nos referimos exactamente con la patada?

El golpe de patada es cada una de las patadas individuales dentro de tu ciclo de braceo. Los ritmos típicos de patada suelen ser a dos, cuatro y seis tiempos, y en casos extremos a ocho -aunque estos suelen darse en piscina, y fuera de pruebas de triatlón. Tradicionalmente en corta distancia se usa una mayor frecuencia de pateo, mientras que en media y larga distancia, se tiene a reducir.

De una manera u otra, y en la medida en que nuestra frecuencia de pateo influye en la de braceo, conviene que hagamos pruebas para saber cuál es la que más se adapta a nuestras caracteristicas.

Según los distintos test que hagamos, de cara a controlar la comodidad, unos pueden mostrarse más afines a una frecuencia de patada alta, mientras que otros pueden sentirse más fatigados y preferir patear menos. Para estos, la natación ha de versar entonces en trabajar la técnica de la patada, centrándose en mantener las piernas rectas, los dedos de los pies en punta y dando únicamente dos patadas en cada ciclo. Será mejor para ellos, ganarán hidrodinámica y consumirán menos oxígeno.

La frecuencia no influye

Como decíamos al principio, tradicionalmente se ha preferido patear menos en el segmento de natación para conservar energía de cara al ciclismo y la carrera a pie, pero recientes estudios han demostrado que la frecuencia no influye. Lo realmente importante es la patada eficiente y una buena posición del cuerpo.

Por tanto, en lo que nos tenemos que centrar es en mantener una posición extendida de la columna vertebral, y la cabeza y el cuello neutros, de cara a buscar una cadera lo más alta posible. A esto hay que añadirte lo que ya hemos comentado en otras ocasiones: para dar una buena patada, hay que utilizar la pierna al completo, no solo tobillos y pies. Por último, se ha de trabajar el hecho de no cruzar los pies uno por encima del otro en cada patada, que es un grave error que solemos cometer.

Cómo incrementar la frecuencia de pateo

El mejor momento para intentar hacer estos ejercicios de incremento de frecuencia es a principio de temporada, aunque después, de manera puntual, y con pequeños porcentajes dentro de cada sesión, se pueden continuar a lo largo del año.

Se trabaja de manera aerobica, a una intensidad baja o media, pero que nos permita variar los ritmos, de tal manera que veamos cuál es el que mejor se adapta a nosotros.

Nuestra recomendación es, una vez a la semana, incluir dentro del bloque de intensidad, varias series en las que vayamos incrementando progresivamente la frecuencia: empezamos en dos patadas por brazada, para en las últimas series terminar en seis. Para hacerlo más llevadero, y que las piernas puedan descansar, lo mejor es incluir entre serie y serie un largo o dos de natación fácil. Un ejemplo:

Bloque:

  • 2×100 con dos patadas cada brazada
  • 50 fáciles
  • 2×100 con cuatro patadas cada brazada
  • 50 fáciles
  • 2×100 con seis patadas cada brazada

Si no eres muy ducho aún en el primero de los segmentos, y crees que 100 metros de intensidad de frecuencia son mucho para ti, comienza con series de 50 metros, o incorpora aletas al ejercicio.

Ejercicios para mejorar la patada

Nosotros, en nuestro canal de Youtube, estamos subiendo una serie de vídeos de técnica de natación muy interesantes. Aquí tienes uno de los dos específicos con ejercicios de patada, de la mano de José Santos y Technojet Swim.