A casi un mes de su gran reto Seven Islands -realizar 7 distancias Ironman en las 7 islas Canarias y durante 7 días-, Patricio Doucet calienta motores participando en la París-Brest-París. El pasado 16 de agosto comenzaba la mítica prueba francesa. La super randonnée, la prueba de las pruebas.

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Para el que no esté muy familiarizado con las brevets, se trata de etapas de ciclismo de gran fondo (mínimo 200 kms), no competitivas, que se realizan en carreteras abiertas al tráfico, y que se han de completar en un tiempo máximo prefijado. Las distancias a cubrir son 200, 300, 400, 600 y 1.000 kms, así como los 1.200 kms de las superbrevets.

El pasado 16 de agosto Patricio Doucet afrontaba los 1.230 kms a cubrir en tan sólo 90 horas. Más de 1.200 kms en los que cada uno tiene que ser autosuficiente con el material y alimentación que lleves contigo, además de los puntos de control establecidos por la organización. Vamos a ver cómo nos cuenta Patricio la prueba relatada por él mismo:

SALIDA

Comienzo la prueba a las 16:45  saliendo en un grupo de 200 ciclistas. En mi grupo coincidí con varios italianos con los que rodé gran parte del recorrido de ida, pero tuve unos percances por sobrecarga en los cuádriceps y tuve que bajar el ritmo de pedaleo. Realmente los primeros 140 kilómetros se rodaron muy rápido. LLegamos a Mortagne-au-Perche, donde repostamos, comimos algo y partimos hacia el primer control en el kilómetro 220: Villanes-la-Juhel. Llegamos allí sobre las 2:20 am, aprovechamos para comer y ponernos algo de abrigo porque bajaba demasiado la temperatura y había mucha humedad.

Salimos de allí dirección al próximo control en el kilómetro 309 en Fougeres. Eran ya las 6:45 de la mañana cuando llegamos y se hacía más pesado. Empecé a notarlo en las piernas y es cuando decidí descansar un poco más y no salir tan deprisa con el resto. Esperé hasta las 7:45 para retomar la ruta hasta el siguiente control, no estaba mal, 363 kms y ya estaba en Tinteniac. Empiezo a tener dolores más molestos, trataba de ir  estirando y comencé  a tomármelo con mas calma y dosificar  las paradas. Todavía quedaba mucho por recorrer y ya comenzaba a hacer más calor. Me faltaban 26 kilómetros y llegué a un  Food-Sleep, un control de sorpresa donde pasas, firman y continúas,  aquí me quité algo de ropa la ropa y traté de  acomodarla en el poco espacio que tenemos para llevar las cosas.

PBP

Aquí  es donde comienzo a notar que el recorrido no era tan sencillo como me habían dicho, un verdadero rompepiernas, tobogán tras tobogán. Prefiero subir  durante 2 horas y luego tener una bajada para disfrutarla, porque aquello era un calvario. Próximo control: Loudeac, ubicado en el kilómetro 448. Parada para comer y descansar y lógicamente como en todo control, sellar el pasaporte y retomar ruta. Nuevamente un Food-Sleep en el kilómetro 493, un control sorpresa, y de ahí retomar ruta hasta el kilómetro 526, control de Carhaix-Plouguer. Ya era de noche y se notaba mucho el cansancio, pero me había propuesto llegar a Brest sí o sí de un tirón. Comí algo, me relajé y después de recuperar un poco retome ruta pasadsa las 22:30 horas. A la salida del pueblo estaba todo muy oscuro y el camino era cuesta arriba. Con el cansancio acumulado parecía que la cuesta era aún más larga y que no se acababa nunca. Después de llevar unas 3 horas, en unas de las partes de arriba aparecieron dos auto caravanas donde gente de la organización ofrecía té y café. Realmente me sentó de maravilla tomar algo caliente con el frío y la humedad que hacía.

Retomé camino y seguí comiendo kilómetros, creí que me faltaban  70 kilómetros desde el último control pero fueron 90, paré un buen rato en un bar que estaba abierto en un pueblo al pasar para tomar otro café, esta vez acompañado de un croissant. Realmente cuando ya ves que estas a pocos kilómetros y crees ya está la entrada a Brest, otro infierno, primero los recovecos y luego las cuestas que había para poder llegar al recinto Rue Jules Lesven, ya serían las 4:35 de la mañana. Allí me encuentro con Pablo, uno de los italianos, que ya estaba desayunando para retomar la vuelta, pero yo decidí quedarme y dormir al menos 4 horas.

Terminamos esta primera parte de la crónica con la incógnita… ¿llegaría Patricio a Brest? ¿Cómo sería la vuelta a París? ¿Conseguiría cubrir todo el recorrido matador en menos de 90 horas? Si quieres saber esto y mucho más sobre su próximo objetivo de octubre, no te pierdas mañana la segunda parte de la crónica.