¿Cómo no iba a llegar Patricio a Brest? ¿Quieres saber cómo vuelta la vuelta desde Brest a París?

Brest

Patricio Doucet en Brest

Comencé la vuelta a las 9 de la mañana del martes 18 de agosto con molestias.  Pero tenía que calentar y ponerme a rodar normalmente.  Además, ir regresando y cruzarte con gente que aún está yendo hacia Brest te da una gran satisfacción y te empuja a seguir.

Comienza la cuenta atrás.  Después de llevar varias horas rodando llegué al siguiente control, desayuné bien y de paso medio almorcé para no tardar mucho.  Seguí rodando y al llegar la tarde, donde llevaría ya unos 750 kilómetros, me encontré con mi amigo José el grandullón, de Valencia, y estuvimos rodando muchos kilómetros juntos. Venía como yo, un poco tocado. Llegamos al control Fougeres en el kilómetro 919, era ya de noche.  Yo cené y me quede ahí, pero él tenía que continuar porque estaba con un grupo que tenia el hotel reservado más adelante.  Cuando estaba viendo dónde podía echarme para dar una cabezada, me encontré con un colega asturiano que vive en Inglaterra, Javier. Él y su compañero descansaban allí.  Descansé 2 horas más o menos y retomé camino, cada vez se hacía más duro salir después de haberse enfriado.

Al llegar al siguiente control, Villanes-la-Juhe, en el kilómetro 1.008 a eso de las 9 de la mañana, comí y me puse debajo de un árbol para dar otra cabezada corta de unos 40 ó 50 minutos.  Cuando te ves tocado es cuando empieza la impaciencia. Yendo de camino al  control siguiente me encontré nuevamente con Javier y su compañero y le conté cómo iba. Como son personas con más experiencia que yo, me dejé aconsejar por ellos, que me dijeron cómo debería racionar el tiempo teniendo en cuenta mis circunstancias y los horarios de pase de cada control. Traté de hacerlo así, aunque con tantos kilómetros ya encima y tocado como estaba, era difícil de calcular. Fui con ellos hasta el siguiente control, Mortagne- Ferche en el kilómetro 1.089.

La misma rutina: comer, repostar, firmar el pasaporte y sellar. Salí con ellos y al cabo de unos kilómetros les dije que continuaran solos porque yo debería ir más suave. Así que marqué mi marcha y seguí comiendo kilómetros. Llegué al control de Dreuk en el kilómetro 1.166 ya de noche, pero me dije que tenía que llegar al siguiente control aunque fuera a las 3 de la madrugada para quedar más cerca de la meta.  Eso hice, pero esos 89 kilómetros se hicieron eternos, todo era subir y subir, pero había que tomárselo con calma. Fue pasando el tiempo y a mitad de camino encontré un puesto de café y té.  Eso sabe a gloria para relajarte y seguir después de unos minutos. Bueno, ya estábamos, llegué sobre las 2:40 de la mañana, cené algo para reponer fuerzas, dormí 1 hora, desayuné de nuevo y a las 5 emprendí de nuevo el camino a la meta.

Pedaleé fuerte para meter la mayor cantidad de kilómetros, sólo faltaban 67.  Cuestas, muy pocas bajadas, y cuando vi que ya me faltaban sólo 15 kilómetros para llegar fue cuando me relajé por fin. Llovía muy suave, casi era más humedad que lluvia. Y conseguí llegar dentro del tiempo establecido. Eso me hizo emocionarme y pensar una vez más en lo fuerte que es la cabeza, por eso estoy seguro que estoy más que preparado para mi gran reto de las 7 islas en octubre. Realmente me sentí muy feliz.

final

Copio aquí la reflexión que hizo un amigo que participó en la prueba y que publicó en las redes sociales: “Es lo más grande física y mentalmente que puede hacer alguien en bicicleta. Creo que lo de menos es el tiempo empleado, terminar la PBP es digno de mención, para mí, héroes del siglo 21. Había gente de todas las partes del mundo, 67 nacionalidades. Desde Asia, que con tan sólo 18 años tanto ellas como ellos se enfrentaban a este reto. Gente de cerca o más de 70. Yo me sentí pequeño al lado de esta gente …”

Increíble lo duro que debe ser una prueba como ésta. Increíble también la determinación que tiene nuestro amigo Patricio para afrontar el reto que tiene por delante. Cuando le conocí no tenía tan claro que alguien pudiera hacer 7 ironmanes en 7 días consecutivos. Ahora sé que si hay alguien que puede terminar este reto, es Patricio Doucet. Mi admiración y mi respeto 🙂