En más de una ocasión hemos dicho que la técnica es clave para mejorar en natación. Igual que en ciclismo o en carrera a pie el mayor trabajo ha de hacerse en la fuerza y la potencia, para deslizarse a través del agua lo mejor es tratar de ser lo más hidrodinámico posible, tratando de presentar la menor resistencia posible.

Desde este punto de vista, hoy queremos hablar de un ejercicio que sirve básicamente para mejorar nuestro agarre: entrenar con pelotas de tenis. Es lo que se conoce como un ejercicio de contraste, y con él se busca obtener mejores sensaciones del recorrido que hace el brazo dentro del agua y, por tanto, deslizarnos mejor.

Cómo nadar con una pelota de tenis

Este ejercicio se hace a ritmos lentos: si tratamos de ir rápidos descuidaremos la técnica, y precisamente es esta la que estamos intentando mejorar. El proceso es muy sencillo: agarramos con cada mano una pelota, y nos centramos en sentir la posición correcta, gestionando una buena respiración.

Incluso, para mantener la línea recta dentro de nuestro carril, se puede utilizar el pull buoy. Eso sí, con un pequeño inconveniente: al apenas no mover las piernas tendremos que ejercer más fuerza con los brazos. La técnica se verá reforzada, pero sufriremos bastante más para completar el largo.

¿Cómo incide sobre la técnica? Al desplazarnos con la pelota de tenis, seremos más conscientes de que es el antebrazo el que arrastra el agua, y no la mano. Al no poder hacer el agarre tradicional con la palma de la mano, notaremos mejor esa fuerza ejercida por el brazo, y evitaremos movimientos innecesarios.

Por otro lado, al reducir el volumen de agua que desplazamos, trabajemos de manera inconsciente la flotabilidad: nuestra cabeza tenderá a ir más hacia abajo, lo que nos ayudará a mantener tanto culo como piernas a flote.

Cuándo nadar con la pelota de tenis

Lo mejor es hacer este ejercicio en la fase posterior al calentamiento, pero antes del bloque principal. Conviene hacer bloques de 25 o 50 metros, y se puede hacer con variaciones: la que recomendamos es la de solo utilizar una pelota, teniendo la otra mano libre, e ir variando a cada largo.

Esto, básicamente, nos ayudará a ser consciente de las diferencias que hay a la hora del agarre entre ambos brazos. Si nuestro cerebro es consciente de estas diferencias, de manera paulatina iremos puliendo esos pequeños detalles que hacen que, a la postre, vayamos a más velocidad manteniendo constante el esfuerzo.