¿Eres consciente de lo que piensas cuando sales de casa para ir a entrenar? ¿Y cuando estás haciendo series? ¿Y unos minutos antes de una triatlón? ¿Y en pleno sufrimiento de la competición?

Es muy importante gestionar los pensamientos en el deporte para rendir al máximo de nuestras posibilidades. Hemos de tener presente como los pensamientos condicionan lo que sentimos y lo que hacemos.

Veamos un ejemplo: Si pienso “me ha salido fatal esta serie”, “tengo malas sensaciones”, seguramente nos sentiremos frustrados, focalizaremos la atención en el cansancio y la siguiente serie la ejecutaremos peor. Pero si pienso “esta no me ha salido bien, voy a concentrarme más en mis movimientos, venga que esta irá mejor”, probablemente nos sintamos más animados y motivados, y finalmente haremos la serie con una actitud que nos permitirá rendir al máximo de nuestras posibilidades de ese momento.

Antes de ir a entrenar es el mejor momento para pensar ennuestras motivaciones (un reto en concreto, mejorar el estado físico y de salud, compartirlo con los amigos, etc.).

Los momentos antes de la competición suelen ser de ansiedad y nerviosismo. Por lo que hay que valorar si es una ansiedad que activa y nos hace rendir o bien, si es una ansiedad anticipatoria que nos hace tener la sensación de perder el control y sufrir en exceso. En este último caso un mensaje positivo y motivador sería insuficiente y habría que tratar de forma diferente esta situación ya que no se trataría de la dificultad habitual que nos encontramos todos sino de un problema que requiere ayuda especializada ya que podría derivar incluso en ataques de ansiedad.

Chente Hernández running

Foto: ITU Media

Durante los momentos de máximo esfuerzo, haciendo series o en plena competición hay que reconocer que la sensación de extenuación o agonía puede hacer que bajemos el rendimiento. Es una lucha interna entre la motivación y el cansancio, la capacidad de superación y de tolerancia del sufrimiento. No es casualidad que la palabra agonía provenga de “agon” (griego) que significa “lucha”. Es el momento más crítico. Los pensamientos negativos pueden boicotearnos hasta hacernos abandonar. Es imprescindible gestionar bien qué pensamos. Nos puede ayudar en esos momentos:

Pensar “venga ya casi lo tengo”, “queda poco”, “venga que he entrenado para esto” o “venga, venga, venga…”. (Como un mantra).

Pensar ¿Qué le diría yo a un amigo que estuviera como yo ahora? Y decírtelo a ti mismo, seguro que sería un buen mensaje.

Focalizar la atención hacia afuera (lo que nos rodea, el próximo km, el participante que tenemos delante, el ambiente, etc.) en lugar hacia adentro (cansancio, dolores, pesadez, agotamiento).

Foto: Flickr // IQRemix

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Y finalmente, después de un duro entreno o de una competición, por duro que haya sido y por mal que haya ido los pensamientos tienen que ser el mejor refuerzo positivo. “Estaba cansado y las series me han salido mal, pero ha sido un entreno de calidad, me estoy poniendo fuerte”, “Qué bien me he sentido durante la competición, vaya organización, qué maravilla”, o “No he batido mi marca personal como quería pero realmente lo he dado todo y he luchado, me siento satisfecho”.

Hacer deporte es por definición salir de la zona de confort físicamente, pero esto nos obliga a adaptar nuestra mente a un nuevo escenario, una nueva experiencia donde el cuerpo dice “no puedo más” y nosotros seguimos. Si escuchamos ese pensamiento de no puedo más, no se supera el límite. Nos quedamos a las puertas, justo hasta esa línea imaginaria que nos hemos trazado. Pero no es real, podemos seguir. Seguramente mucho más de lo que nos imaginamos.