En varias ocasiones hemos hablado de qué pesos conviene tener como triatleta y qué porcentajes de grasa hay que llegar a tener en las distintas fases de la temporada. Pero como triatletas, que contamos con la ventaja de tener una actividad física más extensa que muchos otros estratos de la sociedad, contar calorías y pesar alimentos puede convertirse en una rutina obsesiva. Esta técnica puede ayudar a la hora de responsabilizar a algunas personas, pero sin embargo es un método demasiado restrictivo y en ocasiones puede generarnos estrés. Tal como dice Toni Cortes, autor del libro ¿Sabes por qué no adelgazas? y licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, «normalmente no seguimos la lógica del cuerpo, sino la de nuestra cabeza«.

Existen otras vías para reducir tu peso de manera inteligente y descartando la opción de vivir mirando etiquetas y contabilizando las calorías que consumimos. Todo se basa en pequeños cambios en nuestro estilo de vida que poco a poco y sin ser demasiado estrictos conllevarán grandes resultados. Hoy te daremos cinco consejos que te ayudarán a adelgazar sin necesidad de medir calorías. ¿Te atreves?

Ingerir los carbohidratos correctos

En primer lugar hemos de reducir el consumo de productos como el plan blanco o los pasteles, los cuales contienen granos refinados y tienen un alto aporte calórico así como nutrientes reducidos. Podemos optar por otro tipo de alimentos que contengan granos enteros y nos aporten más fibra. Además estos nos saciarán antes por lo que comeremos menos cantidad. Por otro lado provocarán que nuestra digestión sea más lenta y frenará los picos de azúcar en la sangre ayudando a prevenir el exceso de calorías y retrasar la sensación de hambre. Se trata de cambiar rutinas diarias muy simples como elegir avellana en vez de cereales así como pan entero en lugar de panecillos blancos.

Reparte la proteína

Es muy importante repartir la proteína que debemos consumir diariamente a lo largo de todas nuestras comidas y no dejarla para la cela. De esta forma y en función de la síntesis de las proteínas musculares, la fuerza impulso de las ganancias de músculo serían un 25% mayores cuando consumimos proteínas durante todo el día. Comer los nutrientes suficientes también contribuirá a la sensación de plenitud.Podemos optar por alimentos como pollo a la plancha y pescado a los cuales podemos agregar semillas secas de legumbres como lentejas, garbanzos o guisantes secos.

Llénate primero con vegetales

Para asegurarnos de que nuestras comidas con equilibradas debemos incorporar macro nutrientes en todos nuestros platos. Una de las ideas es llenar la mitad del plano con vegetales ricos en nutrientes como remolacha, brócoli, zanahoria, col de bruselas o pepino. Esto hará que que el resto de lo que ingieras caiga de manera amigable con las calorías. Un plato ideal estaría compuesto del 50% de vegetales, 25% de proteína y 25% de granos enteros. Cada comida se acumula en nuestro interior de manera diferente pero usando este método seguro nos ahorraremos calorías. Haciendo estos cambios en cada comida podremos reducir casi 1900 calorías por semana.

No te distraigas mientas comes

 

El hecho de bajar de peso no se centra solo en controlar lo que comemos si no también como comemos. Ingerir alimentos mientras estamos distraídos, viendo la televisión o realizando algún tipo de actividad hace que ignoremos las señales que nos envía nuestro cuerpo haciendo que comamos mucho más de lo que necesitamos. Debemos prestar atención a nuestra comida, y adoptar una serie de hábitos que nos ayuden a saborear la comida y reconocer las señales de plenitud de nuestro cuerpo.

Bebe mucha agua

El agua es fundamental siempre que queramos bajar de peso. Por un lado el agua caliente es buena para las articulaciones así como para la digestión. El hecho de beber agua durante las comidas también puede hacer que comamos menos cantidad. Es recomendable llevar una botella de agua reutilizable e intentar que reemplacen a los refrescos y bebidas con azúcar cuyo aporte calórico es enorme. Podemos agregar a este agua rodajas de limón, pepino o frutas trituradas para aportar sabor. Dos litros diarios sería lo idóneo.