No cabe duda que las cualidades físicas así como un buen entrenamiento son imprescindibles, pero también hemos de reconocer que si no todo el mundo puede ser triatleta es porque no tienen en gran medida el siguiente perfil psicológico:

Ser obsesivo

Sí, no os asustéis, ser obsesivo no es una patología, es un rasgo de personalidad muy importante (que si es extremo y provoca sufrimiento a la persona se puede convertir en un trastorno). Ser obsesivo es imprescindible, hay que tener esa capacidad de centrarse en la actividad y todo lo que le rodea, hasta el más mínimo detalle, de manera meticulosa y disciplinada (material, comida, entrenos, complementos alimentarios, accesorios, etc.). Yo le llamo ser “tri-obsesivo” ya que parte de las acciones y pensamientos diarios tienen relación con las tres disciplinas y con tendencia al perfeccionismo.

Tener una autoestima alta

Sentirse capaz de alcanzar los retos. Creer en uno mismo. Valorar las propias capacidades.

Foto: Flickr // Gary S. Crutchley

Foto: Flickr // Gary S. Crutchley

Tener una buena gestión de las emociones

Principalmente la ansiedad y el miedo. Estas dos son los principales motivos de consulta en una terapia o coaching deportivo. En concreto en la triatlón: la ansiedad ante la competición, el miedo al segmento de natación (oleaje, golpes, sensación de ahogo…), a las caídas en la bici y la sensación de extenuación. Óptimamente, se pueden llegar a encontrar cómodos trabajando bajo presión.

Tener una alta capacidad de sufrimiento

Puede sonar “masoca” pero si eres triatleta sabes a qué nos estamos refiriendo: esos madrugones, esos días de frío intenso, esos entrenos en solitario, esas series interminables y durísimas, esa lesión que no acaba de irse, ese cansancio a mitad del entreno que parece que ya no puedes más pero sigues…

Foto: Flickr // Bahrain Endurance 13

Foto: Flickr // Bahrain Endurance 13

Tener una buena tolerancia a la frustración

Es importante para un buen “tri-obsesivo” reconocer y manejar las variables no controlables, que son muchas en este deporte. No tenerlo todo controlado es frustrante y al mismo tiempo una oportunidad para que la obsesión no se convierta en un problema. Crecer ante la adversidad. Al final, de lo que se trata es de disfrutar y son demasiadas las cosas que pueden hacer sufrir a un triatleta (un pinchazo de rueda, una mar agitada, lluvia, frío, una lesión en el peor momento, una avería mecánica, unos geles que sientan mal, etc.).

Tener inteligencia deportiva

No nos referimos al coeficiente intelectual sino a la capacidad analítica de las situaciones deportivas, tanto en los entrenos como en la competición. Capacidad para tomar decisión claves, como cuándo aflojar, cuándo apretar, beber o no, comer o no, etc. Independientemente de lo que hagan el resto de triatletas. Tener un autoconocimiento de las propias capacidades y sangre fría para no dejarse influenciar por el efecto grupo, pueden ser características clave para rendir al máximo.

Ser competitivo

Sí, reconozcámoslo, hay que ser competitivo. Medirse con uno mismo, está bien, pero finalmente se da la eterna comparación y los tiempos de los demás también importan. Y esto nuevamente no se ha de entender como un defecto, todo lo contrario, la competitividad es un gran aliciente que posibilita el mejor sprint, la serie más rápida o la triatlón perfecta. De hecho es habitual encontrar bajo rendimiento deportivo cuando un triatleta no tiene un reto en mente, si no hay un cierto grado de tensión y de competición, no lo dan todo y los entrenos pueden convertirse en un trámite sin aliciente ni motivación.

Foto: Flickr // Bahrain Endurance 13

Foto: Flickr // Bahrain Endurance 13

Ser perseverante

Esta es uno de los rasgos más difíciles de tener. Es una característica de la personalidad que se puede trabajar psicológicamente, pero necesita imprescindiblemente la actitud de la persona de lucha constante, incansable, tenaz. Este es uno de los motivos principales por el que muchas personas no pueden ser triatletas: no son “tri-perseverantes”. Es de una gran dificultad ser perseverante en tres disciplinas tan exigentes física y mentalmente.

Tener capacidad de concentración

En determinados momentos el triatleta ha de focalizar toda su atención en un entreno, un ejercicio, una serie, una prueba y cuanto mayor sea esa capacidad mejor será el rendimiento.

Javier Gómez Noya carrera a pie

Foto: Flickr // Mark Pearce

Tener capacidad de automotivación

Especialmente en esas situaciones duras donde el agotamiento físico se sobrepone con la motivación mental. Esa puede ser la diferencia entre abandonar una prueba o acabarla, entre la decepción y la satisfacción. Es muy importante gestionar bien según que pensamientos que pueden acudir a nuestra mente y boicotear un entreno o una competición.

Capacidad empática

Esta es imprescindible para los triatletas que no viven solos, que comparten su vida con alguien, pareja o familia, ya que desde nuestro punto de vista, sin esta característica se puede llegar a ser una excelente triatleta. Un profesional si hace falta. Pero, no necesariamente feliz, si lo que quiere es compatibilizar su deporte con la vida social, de pareja o familiar. Todos conoceréis triatletas que han tenido verdaderos problemas con sus parejas o que incluso se han separado, sufriendo un duelo emocional que les aleja del bienestar. Hacer compatible el deporte y la vida de pareja o familia es posible y deseable tal y como os explicábamos en el artículo .Mi pareja no me apoya en el triatlón ¿Qué puedo hacer?

Si eres triatleta seguro que te has identificado con la mayoría de estas características. Si hay alguna en la que no, piensa que todo se puede aprender y mejorar. El coaching o terapia deportiva a veces es el entreno que nos falta para acabar de rendir al máximo.