Aunque hoy comienza oficialmente el verano, hay quienes ya llevamos varios días soportando un calor intenso. Como triatletas, la llegada de las altas temperaturas supone un proceso de adaptación. Y si no que se lo digan a Peru Alfaro: el pasado sábado un subida de temperaturas de más de diez grados llevó al triatleta guipuzcoano a beberse la friolera de diez litros de agua.

Alfaro explicaba en su cuenta de Instagram cómo había transcurrido su jornada de entrenamientos del sábado. Para los 180 kilómetros de bici los primeros dos bidones de 750ml no llegaron a la hora y media, momento en el que, a pesar de haberse hidratados bien los días anteriores, se encontró deshidratado. Durante el camino tres paradas para comprar tres botellas de litro y medio. En total seis litros de agua en menos de cinco horas y media.

Tras los 180 kilómetros de bici al vasco le tocaba una transición de 20 minutos a pie, antes de la cual bebió en casa dos vasos de agua más. En el resto del día, hasta la hora de ir a la cama, fueron otros tres litro y medio los que necesito Alfaro. Un total de 10 litros de agua en una sola jornada. Sorprendente, ¿verdad?

Aún así explicaba Peru que en la tirada larga a pie del día siguiente (unos 34 kilómetros a 30º) a los 30 minutos la sed ya era considerada y sufrió mucho por la deshidratación. Los ciclistas de la zona y las fuentes de la Casa de Campo le salvaron el entrenamiento.

Situaciones que ponen de manifiesto cómo el calor afecta a nuestros entrenamientos: «los tiempos y los ritmos son diferentes» (Alfaro corrió unos 10 segundos más lento que la semana anterior con el mismo esfuerzo), y la importancia de cuidar extremadamente la hidratación durante estos meses. ¿Lo bueno? Lo explica él mismo: «aunque fisiológicamente te deje tocado, muscularmente por la falta de “velocidad” estás mejor».