En más de una ocasión hemos hablado de lo importante que es ejercitar la fuerza como triatletas. Y no lo es solo en momentos concretos: es básica a principio de temporada, para lograr un acondicionamiento óptimo, y es importante a lo largo del resto del año, de cara a ayudar a nuestro trabajo de fatiga. Pero hay una pregunta que siempre ronda en el ambiente: cuándo es mejor hacer los ejercicios de fuerza, ¿antes o después del cardio?

Hoy hablaremos de cómo organizar las rutinas de entrenamiento para sacarles el máximo partido después en competición, sabiendo en qué momento de la sesión han de incorporarse. Antes de nada, analicemos qué efecto tiene cada ejercicio sobre nuestro cuerpo, para entender la lógica

Aeróbico vs anaeróbico

Antes que nada, lo primero que debes conocer son las diferencias básicas y las necesidades que tiene la realización de cada clase de ejercicio, para de esta forma poder comprender de primera mano la magnitud de su importancia.

Por una parte, el ejercicio de pesas es un tipo de trabajo muscular donde debe sobresalir la alta intensidad de ejecución durante un tiempo determinado, trabajándose principalmente en anaeróbico. Debe llevarse a cabo a partir del glucógeno y los aminoácidos almacenados en el músculo, sin necesidad de oxígeno y sin tirar de grasa como combustible.

Por la otra, las tres disciplinas del triatlón, en las que combinaremos sesiones aeróbicas, a ritmo bajo o moderado, con otras anaeróbicas, en las que buscaremos trabajar por encima del umbral. En las primeras, que son a las que más tiempo dedicamosutilizamos como energía la grasa y parte del glucógeno en presencia de oxígeno. 

Entonces… ¿cardio o pesas primero?

Desde esta perspectiva, realizar el entrenamiento con pesas primero es lo ideal porque permite llegar a la parte de la quema de grasa mucho más rápido que si hicieras cardio al principio. Como triatletas, ya sea de corta, media o larga distancia, tenemos que aprender a trabajar en fatiga, y hacerlo tras la sesión aeróbica de las pesas hará que mejoremos nuestro estado de forma mejor.

Hay que tener en cuenta que esta técnica no es fácil en absoluto: significa trabajar duro el entrenamiento de gimnasio, que nos va a dejar vacíos, y posteriormente rematar con una sesión de cardio. A efectos prácticos, sería como un ejercicio de transición, pero con intensidades altas.

Hay que tener en cuenta también el momento de la temporada. Por ejemplo, en los primeros meses, en los que estamos buscando acondicionamiento previo para el trabajo específico, puede que cambiemos el orden sin que interfiera en la calidad de la sesión. La pretemporada es época de trabajar a volúmenes bajos –a no ser que hayamos optado por una preparación inversa-, en la que no vamos a tirar de las reservas principales. En este caso, hacer el cardio primero y después las pesas no tendría incidencia negativa en el resultado.