El domingo en el Ironman 70.3 de Barcelona comiendo con mi amigo Aníbal, delantero del Cruz Azul mexicano cedido desde enero en el Sabadell, le comentaba que cuando deje el fútbol profesional tiene que dar el salto al triatlón. Tiene un cuerpo perfecto para adaptarse a este deporte. Pero me decía que triatlón no, que duatlón. La piscina para el verano, hacer dos volteretas y dar cuatro brazadas y tomar el sol en una colchoneta. Para poco más. No se ve nadando una hora. Le pongo a él de ejemplo, pero lo mismo me pasó a mí y te puede pasar a ti. Miedo/respeto al agua. Salvo que hayas ido a clase de natación desde niño y hayas adquirido una buena técnica, un alto porcentaje del pueblo no sabe nadar. Ya no me refiero a hacerse un par de largos en la piscina para refrescarnos del calor, sino nadar para competir.

Reconozco que yo esto del triatlón siempre lo vi como una utopía por el tema de la natación. Me costaba un mundo nadar. Me cansaba rápido. Era incapaz de aguantar más de cinco minutos en el agua. Muchas veces me lo propuse, me compré gafas, gorro y demás enseres acuáticos, pero siempre acababan en el fondo del armario. El año pasado corrí dos duatlones cross. Me gustó, disfruté, pero necesitaba más. Así que allá por el mes de junio estando unos días de vacaciones en la playa me tiré al charco. Hablé con mi entrenador y le dije que en septiembre quería hacer un triatlón.

Lo primero que hice fue comprarme un bañador, eso sí, hasta la rodilla. Mi mujer me prohíbe usar los de braguita. Dice que se divorcia. Unas aletas, gafas, palas para entrenar la fuerza, e ilusión, mucha ilusión. Después me hinché a ver videos por YouTube de técnica. Aquí te vuelves un poco loco. Cada maestrillo tiene su librillo y te llegas a agobiar intentando imitar la mejor postura en el agua. Pero hay tutoriales muy buenos que te ayudan bastante sobre todo si no tienes claros los conceptos básicos como me pasaba a mí. Si te puedes permitir unas clases con un profesor, sin duda es lo mejor. O bien meterte en un club de triatlón donde te acogerán a las mil maravillas y aprenderás muchísimo.

Foto: Flickr // BrakeThrough Media

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Así que poco a poco fue haciendo metros. Al principio nadaba horrible. Sacaba mucho la cabeza para respirar, no levantaba lo suficiente el codo, las piernas se me hundían… Pero como todo en la vida, con la práctica se mejora. Hay que ser constante, no tener miedo a nada y al final los resultados llegan. Después de dos meses entrenando hice mi primer triatlón en Palencia. En el río Carrión. Llevábamos neopreno, nunca me había puesto uno, pero todo el respeto que tenía al agua se me pasó nada más lanzarme al río. Disfruté muchísimo y además nadé muy rápido para la experiencia que tenía. 750 metros en 13:26 saliendo de los primeros en la transición. Ya no me iba a parar nadie. De ahí al olímpico y del olímpico a la media distancia nadando en el mar. En algo menos de un año, ya no es que le haya perdido el miedo al agua ( nunca le pierdas el respeto) sino que al acabar los 1900 metros del IM 70.3 de Calella, lo primero que pensé fue: “me daría otra vuelta para hacer 3,8km”. Nada (nunca mejor dicho) es imposible.

Consejos para afrontar con éxito el sector de natación en un triatlón:

  1. Si no eres nadador, busca un triatlón donde tengas que utilizar neopreno. Tendrás más flotabilidad y te será más fácil nadar. Y si es en el mar, la sal todavía te ayudará más a flotar, pero busca un mar tranquilo. Que se parezca a una piscina. No te vayas al Atlántico.
  2. En la salida colócate al lado contrario de tu lado bueno de respiración. Si respiras por la derecha, ponte pegado al lado izquierdo para tener controlado al resto de nadadores.
  3. Si eres propenso a los mareos y vas a nadar en el mar, puedes tomarte media hora antes de la prueba una biodramina con cafeína. Te ayudará a que la cabeza no te de vueltas como una peonza debido al oleaje. Unos vómitos por mareo pueden arruinarte la carrera.
  4. En triatlones multitudinarios intenta ponerte de los últimos en la salida. Salvo que vayas con la intención de hacer una gran marca, que no debería de ser lo normal en tu debut, colócate al final del pelotón. Hasta que no pisas por el arco de salida tu tiempo no empieza a correr así que no tengas prisa. Nadarás con menos gente y evitarás golpes y agobio. Mucho agobio. No es el primero que abandona porque le puede la ansiedad de estar ahí rodeado de 2500 triatletas. O al primero al que le rompen la nariz de golpe.
  5. Ponte un gorro, encima las gafas y después el gorro que te da la organización. Así será más complicado que pierdas las gafas tras recibir algún golpe. ¿Te imaginas tener que nadar tu primera prueba sin poder casi abrir los ojos?
  6. Si la prueba es muy temprano y va a hacer sol, llévate gafas polarizadas. Son un poco más caras que las normales pero lo agradecerás si el sol mañanero te pega de frente a las 07:30 durante el amanecer. Sino tendrás que tirar de visera con tu mano porque será imposible ver la boya.
  7. No gastes mucha energía con el batido de piernas, y menos si llevas neopreno. Recuerda que luego tienes la bici y vas a necesitar toda la fuerza posible.
  8. Si vas a correr un triatlón de media distancia ten en cuenta que la natación sólo será aproximadamente el 10% del tiempo total que vas a emplear en la prueba. No te agobies. Tienes muchas horas para recuperar en la bici y en la carrera lo que hayas perdido en el agua.

Si de verdad te hace ilusión debutar en un triatlón y lo que te lo impide es el miedo o el respeto al agua, espero que con este relato te animes a disfrutar de este deporte único llamado triatlón. No te arrepentirás.