¿Vísteis hace dos semanas cómo Peter Sagan ganó la segunda de sus etapas del Tour de Suiza, escapándose del pelotón, circulando sin miedo por calles resbaladizas por la incesante lluvia que caía? Si lo visteis posiblemente os preguntaríais lo mismo que nosotros: ¿Hay algo que no pueda hacer Peter Sagan?

Pues sí: ganar el Tour de Francia.

Sagan es Superman sobre la bici, capaz de ascender puertos durísimos en carreras de una sola etapa con una facilidad inusitada, o hacer el caballito a petición de los aficionados, o incluso marcarse una parodia de Grease con su señora santa esposa. Es puro espectáculo, justamente de ese que en los últimos años le faltaba al ciclismo. Hace unos años, en una rueda de prensa previa al inicio del Tour de Francia, un periodista le preguntó, por enésima vez, si alguna vez podría ganar el Tour. “La misma pregunta todos los años. Pensad una pregunta mejor“, respondió.

Pero es que es una pregunta jodidamente buena, y es inevitable hacerla de nuevo. Y si echamos la vista atrás, hay precedentes. Sean Kelly y Laurent Jalabert, dos ciclistas de características parecidas a las del eslovaco, fueron capaces de ganar una prueba de tres semanas como es La Vuelta.

Incluso Bradley Wiggins es otro ciclista al que se podría comparar: Wiggo adelgazó ocho kilos, remodeló su cuerpo y fue capaz de ganar el Tour de 2012. También es cierto que en aquel momento se alinearon el recorrido indicado, el equipo correcto y las circunstancias necesarias para que el británico terminase de amarillo en los Campos Eliseos.

¿Podría ocurrir lo mismo con Peter Sagan? Pues sí, seguro. De aquí en unos años, ¿por qué no?

Foto: Getty Images // Chris Graythen

Foto: Getty Images // Chris Graythen

Imaginemos que estamos en 2019. El eslovaco tiene 29 años y está en el punto álgido de su carrera. Lleva ganados siete maillots verdes de manera continuada, batiendo el récord de Erik Zabel, que atesoraba hasta entonces seis. Ha ganado dos Tour de Flanders y dos Paris – Roubaix de manera continuada, otra Milán – San Remo, otros dos títulos de Campeón del Mundo y todas las etapas del último Tour de California. Pero quiere más.

Ha perdido cuatro kilos. Antes del Tour también se hace con la Lieja – Bastogne – Lieja y con el Giro de Lombardia.

Foto: Getty Images // Scott Mitchell

Foto: Getty Images // Scott Mitchell

El Tour de Francia, mientras tanto, ha diseñado un recorrido ideal para Julian Alaphilippe, la última esperanza gala para acabar con más de treinta años sin ver a un francés vestido de amarillo en los Campos Eliseos. Han organizado tres semanas con etapas cargadas de fuertes vientos racheados, tramos de adoquines, finales con rampas duras pero sin puertos, y etapas de montaña no excesivamente duras. Contador se ha retirado. Fabio Aru ha logrado hacerse de nuevo con el Giro de Italia y Chris Froome está lesionado. El gran favorito para llevarse la Ronda Gala es Nairo Quintana, que busca su segundo Tour tras el de 2018.

En la primera semana Quintana se va al suelo y pierde varios minutos. Alaphilippe se distancia en la clasificación general gracias a la contrarreloj por equipos y Sagan ya lidera con facilidad la del jersey verde. Pero ahí, en la primera etapa seria de montaña, en los Pirineos, Sagan ataca desde lejos y el pelotón le deja pensando que sólo le interesan los sprints intermedios. Los aficionados, agolpados en los laterales de Marie Blanc, le animan enfervorecidos. Y él continúa ascendiendo. Alaphilippe y Quintana tratan de reducir la distancia, pero dado que no tienen colaboración de ningún otro equipo terminan perdiendo tres minutos en la línea de meta con el eslovaco.

Foto: Getty Images // Ezra Shaw

Foto: Getty Images // Ezra Shaw

Todo el mundo espera que Sagan reviente en la siguiente etapa. Quintana de hecho le suelta subiendo, pero Sagan utiliza sus maravillosas habilidades para descender para recuperar tiempo y apenas ceder un minuto.

En una larga etapa contra el crono, Alaphilippe le recupera un minuto, y Nairo vuelve a perder tiempo.

El colombiano no obstante, unos días después, ataca subiendo Alpe d’Huez y termina enfundándose el maillot amarillo aunque solo por un día: en la última crono Sagan vuelve a recuperarlo con más de minuto y medio de ventaja.

Así, Sagan entra en los Campos Eliseos como ganador del Tour de Francia de 2019 haciendo un caballito al entrar en meta.

¿Creible?

Traducción libre de un original de VeloNews