Durante estas semanas se está disputando el Dakar 2016 que termina hoy, una de las pruebas de raid más duras y apasionantes a la vez sobre ruedas. Una competición que tiene lugar durante 13 jornadas y 9.300 kilómetros, infinidad de pistas, dunas, montañas, ríos, variaciones de temperatura que van de los 4 hasta los 45 grados. Una prueba extrema en la que cada uno tiene que buscarse la vida para llegar a la meta en cada etapa. No voy a negar que soy una apasionada de esta prueba, especialmente de las motos. Y estoy segura de que muchos de los pilotos que compiten sobre dos ruedas serían capaces de terminar una larga distancia  con una preparación similar a la que ya dedican para poder presentarse en la salida del Dakar.

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Vamos a ver qué paralelismos y curiosidades encontramos entre los participantes de este raid y cualquiera de las pruebas de larga distancia que todos conocéis seguro bastante mejor.

La Organización del Dakar no permite participar a cualquiera en esta prueba por el peligro que conlleva. Exigen un cierto palmarés y experiencia que avalen la pericia de los pilotos y la seguridad de todo lo que le rodea. Aun así, de vez en cuando se producen errores de conducción que provocan accidentes (como ha ocurrido este año con una piloto china que arrolló a 10 espectadores). No estaría mal, la verdad, que para presentarse en un ironman nos exigieran un carnet de triatleta, demostrando que uno está capacitado para meterse en una prueba de este calibre. Pero se confía en que uno sabe retirarse a tiempo antes de morir deshidratado o a 47 grados como sucede en el desierto del Dakar.

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En toda larga distancia están los que salen para ganar y los que simplemente sueñan con terminar y tener la medalla de finishers. En el Dakar sucede lo mismo, hay pilotos oficiales de las marcas y pilotos amateurs, para los que terminar este raid es un sueño y estar allí supone un verdadero sacrificio no sólo económico sino también a nivel personal. ¿A que ya os va sonando esto más?

La inscripción al Dakar en moto supone desembolsar 14.800 € sólo por estar allí. A eso hay que añadirle lo que te cuesta la moto y su mantenimiento durante la prueba, combustible en los enlaces, gastos de visado y gastos de viaje. Ya hicimos las cuentas de cuánto nos cuesta un ironman y nos salía la bonita cifra de 1.320€ si corríamos cerca de casa (calculando 200€ como gastos de desplazamiento) y sin acompañante. Al final vamos a terminar contentos de ser triatletas en lugar de pilotos de raid, ¿a que sí? ¡¡Nuestra flaca consume menos que una moto!!

Ahora vamos a ver el entrenamiento físico, que tampoco os creáis que esta gente no le mete horas de cardio al cuerpo para aguantar estas dos semanas dando gas por pistas y desierto. Volvemos a tener dos niveles de participantes. Los pilotos profesionales que disputan el mundial de Cross Country Rally y similares por una parte; y el resto, que profesionalmente nada tiene que ver con la moto y deben buscarse horas libres a diario para ponerse en forma. ¿Te sientes identificado con estos últimos? ¡¡Pues ya somos unos cuantos!!

Este año en el Dakar se han afrontado 4 jornadas de mucho desgaste en altura, desde 3.500 hasta un tope de 4.600 metros sobre el nivel del mar. La falta de oxígeno aumenta la fatiga, por lo que los pilotos tienen que entrenar en altura para adaptarse lo mejor posible a las dos semanas de carrera. Y, como muy bien estarás pensando, esto no está al alcance de todos los mortales.

¿Qué tipo de deportistas podemos encontrar entre los pilotos de estas máquinas de 450 cc? Encontramos a corredores de ultramaratones, duatlones de montaña en los que el trabajo de cardio es muy importante. La base de los entrenamientos de muchos de ellos es la carrera, la bici de carretera y montaña y varias sesiones de gimnasio por semana. No olvidemos que en un Dakar cervicales y lumbares se castigan mucho y hay que fortalecer. Tampoco perdonan la alta montaña y el esquí de fondo para entrenar en altura y poder aclimatarse luego a la altura que la prueba exige.

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Por último, el entrenamiento mental es básico para este tipo de deportistas, muchos de ellos trabajan con psicólogos. Se trata de una carrera en la que nunca sabes qué te va a pasar en cada etapa, ni lo que vas a tardar, ni los contratiempos que vas a encontrarte. Muchos kilómetros con posibilidad de muchas incidencias. ¿Acaso en la larga distancia no ocurre lo mismo? ¿No te puede fallar el cambio a mitad de prueba? ¿No hay bajones durante la carrera? ¿No has salido muerto alguna vez del agua sabiendo que te quedan 222 kilómetros por delante todavía? Al final es la cabeza, la mente la que te hace terminar pruebas así, y no sólo el físico. Mientras la mente no se venga abajo, todo es posible.

No sé vosotros, pero si me dijeran que Toby Price corre un ironman, yo estoy segura de que lo acabaría.

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Toby Price, piloto Red Bull KTM, Dakar 2016