El fin de semana pasado se disputó una de las cicloturistas que más nombre están adquiriendo en los últimos años, la Polar Gran Fondo La Mussara. Nuestro colaborador Xavi Mimoso, al que nos cuesta conseguir convencer de que nos cuente las batallitas de sus carreras -aunque al final el hombre siempre cede- nos trae la crónica de su participación. ¡A disfrutar!

Crónica de la Polar Gran Fondo La Mussara por Xavi Mimoso

Vuelvo a escribir para Planeta Triatlón a petición de mi buen amigo y compañero Diego Rodríguez. Sabe que me inquieta que se publique algo escrito por mi, se aprovecha que pocas veces le digo que no y consigue sacarme un artículo y que me estruje la cabeza para escribir algo de lo que no me tenga que avergonzar demasiado. Ojo con el tocho!!

Esta marcha cicloturista, para los tres o cuatro que no la conozcan todavía, tiene dos posibles distancias, que se escogen en el momento de hacer el pago de la inscripción, Medio Fondo 97km (+1600m) o Gran Fondo 189km (+3200m). Discurre por la provincia de Tarragona, con salida y llegada en la ciudad de Reus y atravesando diferentes poblaciones. Un total de 4000 dorsales a la venta, de los cuales 1500 son para la Medio Fondo y 2500 para la Gran Fondo, aunque esto, como veremos, no se ha respetado.

Esta ha sido mi primera marcha cicloturista, reconozco que no era un tipo de evento deportivo que llamase mi atención (nótese el uso del pasado en la frase anterior) y que accedí a participar en ella porque algunos compañeros me animaron a ello.

Bajé el viernes a Salou, donde reservamos el hotel, y ya de camino, en la autopista, se notaba el fuerte viento que azotaba la zona. Me vino a la cabeza que con llantas de perfil 50mm iba a sufrir bastante, pero aunque sea un deportista de barrio, también me gusta lucir bicicleta, que así no se fijan tanto en la barriga. De camino a la feria vemos un ciclista, según me acerco con el coche… ¡no me lo creo! ¡Está entrenando con una lenticular! y en la delantera un mínimo de 60mm! Si en el coche ya se notan las ráfagas de aire, no quiero verme en la situación del ciclista, espero que ya estuviese de vuelta.

Viernes 13:00H aprox.

Una vez en la feria, es temprano y hay poca afluencia, aprovecho para recoger dorsales y bolsas con obsequios. A parte de mis gestiones tengo que hacer las de Bernat y las de Lolo, dos compañeros del club. La de Bernat es fácil, todo estaba preparado y en orden, pero la de Lolo… Lolo le compró el dorsal a Diego; y este, cuando hizo la inscripción pensó que llegaría al evento suficientemente fino como para pintar mangueras por dentro, y en un alarde de ciego optimismo pidió una talla ‘S’, que debió pensar que era el símbolo de SuperMan, otra explicación no puede haber. Resulta que Lolo es todo un atleta, pero tiene bastante más espalda que Diego, y le saca unos cuantos cm de altura. La organización, había montado una carpa para hacer cambios de tallas, pero solo había de ‘L’ para abajo, cuando llegamos para cambiar de una ‘S’ a una ‘XL’ no sabíamos que explicación dar para tal diferencia de tallas, finalmente pudimos conseguir una ‘L’. Un punto a favor para la organización, disponer de este tipo de servicio, y uno negativo, no avisar que el tallaje era muy pequeño y no llevar tallas más grandes para realizar cambios.

Viernes 17:30H aprox.

Polar Gran Fondo La Mussara

Tras una siesta obligada y motivada por aprovechar el buffet libre del hotel como si fuese la ultima vez que comía, volvemos a la feria para encontrarnos con Dani J., que ya ha recogido sus obsequios y dorsal y nos damos una vuelta. En el stand de Polar nos encontramos con unos tipos que insisten en hacerse una foto con nosotros, creo que se llamaban Carlos de Andrés y Joseba Beloki, unos tíos muy majos.

Poco a poco nos vamos reuniendo todos, llega Jordi M., y los hermanos Dalton García, Dani y Toni.

Viernes 22:00h aprox.

Nos vamos todos a cenar!

Como la comida ha sido un poco desastrosa, la cena lo va arreglar todo, ensaladas para compartir y pizzas para todos. Un par de cervezas por cabeza y un buen postre. Ligerito, ligerito. Aprovechamos para compartir y discutir las diferentes estrategias posibles, pero no conseguimos mantener un hilo de conversación durante mas de 2′. Esto es un caos, pero nos lo pasamos en grande.

Sábado 00.30 aprox.

Tras debatirme si dejar o no los acoples, coloco el dorsal y nos vamos a dormir. Tengo 5h30′ hasta que suene el despertador. Hago un repaso mental antes de intentar dormir y veo que “lo he hecho todo muy bien”: comida y cena moderada, nada de alcohol y descansar 8h. Perfecto, nada puede salir mal.

Sábado 7:00h aprox.

Reparto dorsales y maillots a Lolo y Bernat, ambos quedan agradecidos y contentos con el tallaje.

El Sol todavía está muy bajo y sopla bastante viento. Me meto en mi cajón y espero al resto de compañeros del club. Cuando llegan, nos hacemos la foto de grupo gracias a Noemí, mi seguidora incondicional.

Para reconocernos en la foto: somos los que van de rosa.

Sábado 7.30h.

Salida de la Gran fondo.

Unos 16′ más tarde conseguimos empezar a pedalear. A pesar de mi inversión en lorzas y sus reservas, me he quedado frío, me noto agarrotado pero contento de empezar a rodar, a ver si entro en calor. Los primeros km se rueda muy despacio, vamos muy agrupados y buscándonos unos a otros para no separarnos. Todo muy correcto, todos avisan de los posibles problemas en el firme y rodamos sin incidentes. Pero no voy. No tengo piernas, es el cuento de siempre, me cuesta mucho arrancar, incluso pienso en abandonar, me duele la rodilla y no veo motivo para estar sufriendo, pero también pienso que tomándomelo con calma puedo hacerlo; y entre pensamientos y debate interno nos plantamos en el primer pueblo, Vilaplana. Saliendo del pueblo empieza la cronoescalada de 10km que da nombre a la prueba.

En cuanto empieza a inclinarse la carretera se hace el silencio, sólo se oyen los resoplidos y los ruidos de la cadena subidendo piñones . Voy con Toni que parece que lleva buenas piernas y me toma 10-15m de distancia durante un buen rato, hago un esfuerzo y consigo llegar a su rueda haciendo slalom entre bicicletas, con cuidado de no molestar a nadie. Llegar es una cosa, pero mantenerse es más difícil. No puedo seguirle, así que le doy un poco de conversación a ver si se ahoga un poco y consigo mantenerme cerca del pequeño de los García. Los 2 primeros km de ascensión se me hacen bastante duros siguiéndole, pero pasado el km 2 cambia un poco la inclinación, y se pone como me gusta, empiezo a encontrarme mejor, pongo mi ritmo y tomo unos metros de distancia, y empiezo a creer que puedo ir bien.

Polar Gran Fondo La Mussara

Rápidamente empiezo a pasar gente. Muchos, demasiados y bastante rápido, lo que me hace pensar que quizás debería estar guardando fuerzas para los km finales, pero sé que no me estoy apretando y las pulsaciones están controladas. A cada km que pasa me encuentro algo mejor, en parte por el paisaje, reconozco que mentalmente me motiva mucho lo verde, ¡vegetación por todas partes! Llego al final del tramo cronometrado, donde hay un embudo tremendo, además del avituallamiento hay un coche pasando por meta, con lo que se reduce muchísimo el paso. Arriba está esperando Dani J., un momento después de mi llega Toni. Mientras esperamos a Dani G. y Jordi M. aprovecho para comer un poco de las barritas energéticas caseras que me había hecho el jueves, sé que me sientan bien y voy a lo seguro. Dani J. nos comenta que se ha subido el puerto a plato porque no le cambiaba al pequeño; y tras unos toques de ingeniería marca España (empujar con la mano el desviador hasta que este se mueve y luego cobrarte 50€) conseguimos desbloquearlo para el resto de la prueba. Pasados unos minutos que se hacen eternos llega Dani G. y nos comenta que a Jordi lo perdió en el Km 2 del cronometraje. Decidimos empezar la bajada. Mucho aire, mucha curva, mucho “colgao” que no se da cuenta que hay que respetar la trazada del resto, así que vamos poco a poco y bajamos con seguridad.

De camino al segundo avituallamiento, que está al final de unos km de subida, me noto mejor, empiezo a tener buenas sensaciones. Me quedo vigilando las bicis mientras Toni y Dani J. Se acercan a coger algo de comer y beber, yo sigo con mis barritas. Dani G. tarda mucho y decidimos seguir. Tras el avituallamiento llega lo que dicen que es la subida más dura, y que como ya he hecho suficientes km la subo a buen ritmo y disfrutando de ella. Y es subiendo donde encontramos a Dani, que no nos ha visto en el avituallamiento y ha tirado millas.

A partir de este punto empiezo a olvidarme de todo y sólo voy disfrutando del paisaje, me limito a seguir al resto por lo que recuerdo cosas aisladas, como si se tratase del despertar resacoso tras una noche de borrachera. El paisaje me tiene embelesado, tanto, que llegando al final de una de las múltiples subidas, al ver que hay otro ciclista haciendo fotos, me bajo de la bici y me dispongo a hacer lo mismo. Resultó que estábamos fotografiando cosas diferentes, yo: “las montañas con sus caminos y el mar de fondo”, él: “un compañero de su club que estaba dando cuenta del desayuno con el culotte en los tobillos y la matrícula al aire”. Bonita postal para su muro de Facebook.

Emprendiendo la vuelta hacia Reus, la ruta empieza a ser menos agradable, se intensifica el tráfico y el viento, y sigue habiendo ciclistas que se empeñan en ocupar toda la calzada, aunque vengan coches de cara. Un peligro que tratamos de quitarnos de encima cuanto antes.

Volvemos a reagruparnos en el ultimo avituallamiento, y empezamos a darnos relevos un poco desorganizados, pero separándonos de la gente que nos sigue. A los relevos entra un chico que le pone mucha voluntad, pero que nos frena demasiado, así que el mayor de los García hace un demarraje desde el fondo del grupo y damos cuenta de el. En cuanto empieza el terreno favorable me pongo en cabeza, acoplado y a tirar del grupo, me siento fuerte y con ganas, he ido todo el rato de menos a más y me encuentro en el mejor momento pero…. ¡Mi**da! Un cartel indica que sólo quedan 2km para meta, y estos se pasan en un santiamén, no da tiempo a poner en práctica lo único que teníamos claro, acoplados, relevos y a darlo todo.

El paso por meta… bastante triste, está muy alejado de la zona de la feria, a unos 3km callejeando, sólo hay participantes y algún curioso. Ahora nos queda callejear, semáforos, giros, más giros, más semáforos…. y llegada al lugar de salida, la Fira de Reus, donde nos esperan Noemí y Bernat que hace mas de media hora que acabó.

La sensación final es que nos faltaron km o bien intensidad, pero es lo que tiene querer disfrutar del evento con los compañeros, contento por haberlo hecho de este modo, no lo hubiese disfrutado tanto.

En resumen

Pese a mi nula experiencia en cicloturistas, esta es totalmente recomendable. A pesar del fuerte viento se disfruta mucho del paisaje. La señalética en carrera es muy buena, marcan las curvas peligrosas, los cambios de sentido son más que correctos y hay mucha gente trabajando durante la carrera para indicar los posibles problemas y evitar que haya caídas. Buena seguridad en general.

Algo que no me parece lógico es obligar a recoger el dorsal el día de antes, aunque mucha gente obtuvo permiso por correo para recogerlo el mismo día, muchos otros no, y eso creó algo de confusión y disconformidad con la organización.

Bien por el parking para las bicicletas que organizaron, te permite dejarla “con tranquilidad” y disfrutar del ambiente post-carrera.

El avituallamiento final… para gustos los colores, a mi lo de la pasta-party me parece un engañabobos, pero como había otras cosas no me puedo quejar. Eso si, podrían pensar en hacerlo en el interior de la Fira, porque, ya sea con el sol cayendo a plomo sobre nuestras cabezas como ha sido el caso, o porque la próxima vez toque con lluvia, lo que te apetece tras 97km (o tras 189), es estar a gusto y relajado.

La elección del recorrido, puesto que hay muchos meses entre la inscripción y el día de la marcha, debería ser libre, y poder escoger sobre la marcha si vas a realizar la corta o la larga. He visto a muchísima gente que estaba inscrita en la gran fondo (dorsal rojo) y ha hecho la medio fondo; puede ser porque no han llegado bien preparados, porque el viento endureció la marcha o porque los dorsales destinados al medio fondo se agotaron enseguida.

El servicio de duchas, estaba en un campo de fútbol “cercano”, 1’5km aprox. Al cual no vas a ir en bici porque no tendrías donde dejarla, y caminando se hace un poco largo, pero se agradece enormemente poder disfrutar de una ducha. Por suerte se nos ocurrió ir en coche.

Cerveza de rigor con los compañeros, recoger la bicicleta, nos despedimos, todos hacia el coche con una sonrisa en la cara y a encarar la hora y poco hacia casa. ¡Volveremos! Y la próxima vez nos exprimiremos un poco más.