Es un debate abierto desde hace años, y que todos los que practicamos deporte hemos tenido alguna vez:  es mejor o peor hacer un entrenamiento con el estómago vacío, y parece que no acabará pronto, ya que defensores y detractores parece que no llegan a encontrar puntos en común.

Como todo en esta vida, depende. Cada uno tenemos una manera de asimilar los entrenamientos, e independientemente de lo que convenga, puede que a nosotros no nos venga bien. Por ejemplo, si eres de esos a los que les cuesta activarse por la mañana, puede que sacarte a hacer unas series a las siete de la mañana, antes de trabajar, pues quizás no es lo más adecuado.

Contrariamente a la creencia popular, los últimos estudios han demostrado que hacer pequeñas ingestas a lo largo del día no acelera el metabolismo, saltarse una comida no hace que acumules grasa y entrenar con el estómago vacío no es desperdiciar un entrenamiento. De hecho, saltarse una comida o dos, lo que se conoce como ayuno intermitente, puede ser muy beneficioso.

Ventajas de entrenar en ayuno

Pensad una cosa: Hugh Jackman practicó ayuno intermitente mientras grababa Lobezno para ganar masa muscular. Quizás esa ya una razón de peso. Aparte, un estómago vacío provoca una cascada de cambios hormonales que conducen tanto a tener más músculo como a quemar grasa.

1.- Por un lado se mejora la sensibilidad a la insulina: el cuerpo libera insulina cuando comemos para ayudar a absorber los nutrientes de los alimentos. La hormona, a continuación, saca los azúcares fuera de nuestro torrente sanguíneo y los dirige a los músculos y células hepáticas de grasa para ser utilizados posteriormente como energía. El problema es que comer demasiado y demasiado a menudo nos puede hacer más resistente a los efectos de la insulina, y si bien puede incrementarse el riesgo de enfermedades cardíacas y el cáncer, también hace que sea más dificil perder grasa corporal. Por tanto comer con menos frecuencia es una manera de ayudar a remediar el problema.

2.- La segunda ventaja afecta a la hormona de crecimiento, que ayuda a producir nuevo tejido muscular, quemar grasa y mejorar la calidad del hueso, la función física y la longevidad. Unido al entrenamiento de fuerza y a un sueño adecuado, el ayuno es una de las mejorar maneras de aumentar la hormona del crecimiento.

En este sentido, un estudio demostró que 24 horas sin alimentos aumenta la producción de hormona de crecimiento en el cuerpo masculino un 2000% y un 1300% en las mujeres.

Por otro lado, hay que citar a la testosterona, que ayuda a aumentar la masa muscular y reducir la grasa corporal, al mismo tiempo que mejora los niveles de energía, aumenta la líbido (yihaj!) y lucha contra la depresión y los problemas de corazón.

3.- La tercera ventaja versa sobre el incremento de capacidad en entrenamientos de resistencia. Las sesiones en ayunas pueden mejorar la eficiencia del almacenamiento de glucógeno muscular (tres veces más rápidamente). ¿Qué significa esto? que estando en ayunas enseñamos a nuestro cuerpo a gestionar mejor las reservas de energía, con lo que mejoramos el rendimiento cuando realmente tengamos combustible en nuestros depósitos.

Algunos estudios también han demostrado que los ejercicios en ayunas pueden mejorar significativamente la capacidad de nuestro V02Max.