Según un estudio realizado por el Medef (lo que viene a ser la CEOE francesa) y el Comité Olímpico francés, las empresas tienen más de un motivo para promover entre sus trabajadores la práctica deportiva. ¿Por qué? Pues porque la productividad de aquellos con hábitos sedentarios que comienzan a hacer ejercicio pasa del 6% al 9%.

La patronal se ha aliado con el Comité Olímpico del Deporte Francés ( CNOSF) para llevar a cabo un estudio sobre el impacto que tiene en los resultados económicos de las empresas que sus empleados realicen una actividad deportiva regular. Recopilando los datos de 150 estudios científicos e investigando en 200 empresas, se ha podido evaluar el aumento de productividad de un empleado deportista.

Relacionado: Por qué un triatleta es un magnífico trabajador

Y la verdad es que el incremento dista mucho de parecer despreciable. Tal como indicábamos al principio una persona sedentaria que hace actividad física de forma regular ve aumentada su productividad del 6% al 9%. Los mejores resultados se han obtenido en aquellos que han hecho esfuerzos deportivos mas intensos.

Un aumento de la motivación que juega sobre la productividad

Ya sea yendo a correr, salir con la bici o yendo a nadar, aquellos empleados que comiencen a hacer deporte van a encontrarse en mejor forma. Ese bienestar corporal va a repercutir en su mente, ganarán motivación y serenidad y serán muchos mas eficaces. Por supuesto, sus capacidades físicas serán reforzadas, trabajarán mas rápido y serán menos propensos a las ausencias.

Múltiples beneficios que la empresa terminará recogiendo en sus resultados; tendrá ahorros y mejorará su rentabilidad. Según los cálculos de Medef, las ganancias sobre la rentabilidad neta se establecen entre el 1% y el 4%.

La organización patronal ha puesto como ejemplo una empresa con una facturación anual de 20 millones de euros y cuyos costes laborales representan el 60% del gasto.

Hacer deporte durante la jornada laboral

Si el 10% de los asalariados realizaran una actividad física moderada, la empresa podría ver una mejora del 4% en su resultado neto, gracias a la ganancia en eficiencia de sus empleados. Pero además, ganaría una gran ventaja ampliando su política de incitación al deporte, autorizando a sus empleados a realizarlo durante la jornada laboral.

Si un tercio de los empleados fueran tentados a abandonar el teclado del ordenador durante una hora, le costaría a la empresa 99.000 al año. Pero la ganancia de productividad generada permitiría aumentar la rentabilidad un 14%.

La próxima vez que tu jefe te mire mal porque dices que te vas a entrenar… Dile que es por el bien de la empresa.