A veces es bueno llevarse un tortazo de realidad, y que ésta te ponga en tu sitio.

Iba a escribir tu verdadero sitio, pero no, al fin y al cabo mi estado de forma y mis tiempos actuales son efímeros, o sustituibles con la persistencia en el entreno, el tesón y las cosas bien hechas.

Recapitulemos. Ayer peté en el Cross Popular de Sants, teniendo que abandonar en el kilómetro cinco. Ahora, que es el momento de analizar el por qué, veo que hay muchas cosas que trabajar y no simplemente centrarse en correr más rápido. Porque no es eso, y no sólo centrándose en la carrera a pie que ahora es como un áccesit. En mi entrenamiento de triatlón quedan muchas cosas por pulir que sólo me atañen a mí.

Ayer, crecido tras el resultado del Correbarri, salí cebadísimo. Carlos me había insistido: “siete kilómetros rondando las 170 ppm y luego, si tienes fuerzas, subes a las 175″. Pero salí adelantando a los típicos que quieren ocupar las primeras filas y que en las carreras con cajones ocupan las últimas y de pronto me encontré en un grupo cuyo ritmo rondaba los 3’55”. Pese a ser consciente de que ese no era mi grupo, seguí con ellos. Así ya en el km 2 estaba en 172. En el 3, 175, 174 en el 4 y 173 en el 5, al abandonar.

Ahora diremos: En Correbarri fuiste todo el rato por encima de 172. Y sí, es cierto, pero creo que en su momento llegué mucho mejor de forma, habiendo sido serio en los días previos.

El jueves salí de fiesta, bebí un par de vinos y un par de copas, y el viernes ya tuve resaca. Tengo treinta y cinco años y no estoy ya para estas alegrías. El sábado sobreentrené: 1h15′ de bici en plano + 30 min de spinning + 1h30′ de rodillo.

Teniendo en cuenta que 1h30′ de rodillo son 3h de bici, el sábado me lucí. Casi cinco horas de entrenamiento real. #etfelicitofill.

A esto hay que sumar que llevo unos días notando las piernas cansadas, fuera de forma. Los 25 kms de tirada del domingo pasado en la Carrera contra el hambre, que no dejan de ser un entrenamiento para la maratón de Florencia, han hecho mella, así que ayer domingo pagué también el cansancio acumulado.

Si a todo esto le añadimos la mala alimentación que estoy teniendo últimamente, por la ansiedad y el estrés, tenemos un cocktail perfecto para el resultado de ayer. El abandono.

De aquí en adelante, tengo que hacer muchos esfuerzos mentales y físicos:

  1. He de entrenar lo que toca entrenar. Ni más, ni menos. Habrá días en que me apetezca hacer más, y otros en los que cumplir será un coñazo. Pues hay que esforzarse y amoldarse a lo que Carlos dicte. Ha funcionado para ganar en Capillas y rondar los cuarenta minutos en 10kms, y servirá para la preparación del año que viene. Si sobreentreno, todo se irá al garete.
  2. En carrera he de ser consciente de mi condición. Si se dice a 170 ppm, se va a 170 ppm. El cuerpo me puede petar en cualquier momento. Hay que ser mucho más estricto en ello.
  3. La alimentación es vital. Había conseguido bajar a 66 kgs, y estoy en 68. Vale que tengo hambre a todas horas, pero he de cuidar que lo que coma sea sano, y sobre todo, no cebarme en las cenas. He de coger el hábito de comer y merendar más fuerte, para tener el qué quemar y que a la noche el cuerpo no me pida tanta ingesta. Porque si no no bajaré de peso nunca.

A partir de aquí me quedan tres semanas para Florencia, donde el objetivo simplemente es disfrutar. Pero una vez pasado ese 24 de noviembre, empieza la preparación de la temporada de verdad. Y no puedo dejar tantas cosas al libre albedrío.

He dicho.