Dice la Wikipedia que el día de San Valentin es una fiesta pagana asimilada por la Iglesia católica con la designación de San Valentín, médico romano que se hizo sacerdote, casaba a los soldados y que fue decapitado en el año 270, como patrón de los enamorados. A partir de ahí, la historia ya os la sabéis: colonias, calcetines, cenas románticas y algún que otro ramo de rosas.

¿Y los y las triatletas? Pues como para todo somos una historia totalmente distinta. Si ya ser la pareja de alguien que practique triatlón es duro, en San Valentin más.

Probablemente se nos olvide

Nos sabemos de memoria el calendario de duatlones del próximo mes, el calendario de swimrun y cuántos mesociclos nos quedan hasta nuestra competición objetivo de esta temporada, pero lo reconocemos: no tenemos ni puta idea de que día es. Bueno, rectifico, sabemos que es miércoles porque para el miércoles en la planificación de entrenamiento teníamos carrera a pie, veinte minutos de calentamiento más siete series de mil metros por encima del umbral con dos minutos de recuperación. ¿Pero día del mes? Chico, ni de coña.

Así que cuando nuestras parejas nos vengan a la hora de la comida con una sonrisa de oreja a oreja y un regalo en las manos… Existe un altísimo índice de probabilidades de que nos quedemos todo bizcos, buscando la cámara oculta. En este caso, os recomiendo un «ay, cariño, pues yo el tuyo pensaba dártelo luego a la cena, que me hace muchísima ilusión».

Como mal menor, puede ser válido para escaquearse de una bronca de mil demonios.

Vamos a andar mal de tiempo

Uno de los mayores problemas de ser triatleta es que entrenamos. Y entrenamos bastante. Y nos da igual que sea lunes, domingo que viernes. Y que sea nuestro cumpleaños, el día de nuestro aniversario o San Valentin. Pero es que además trabajamos, o estudiamos, con lo que a la hora de la verdad nuestros horarios son bastante ajustados.

¿Tener que dedicar un par de horas a ser románticos? ¡Coño, que tenemos que hacer rodillo!

pareja triatlón

Foto: Ironman // Nils Nilsen

¿Qué regalamos?

Somos expertos en ruedas, en pulsómetros, en camisetas técnicas, mallas y zapatillas. ¿Pero colonias? ¿En serio, colonias? ¿Para qué se necesita una colonia cuando te pasas el día en la ducha? Los triatletas olemos a eso, a triatlón. Y a desodorante. Y a cloro. ¡Pero a colonia no!

Por tanto no tenemos ni idea de hacer regalos, somos unos trazas. Pero como pareja de alguien que practique triatlón, una cosa te decimos: lo importante es que nos hayamos acordado, y hayamos tenido el gesto, aunque te hayamos regalado el libro de la Paleodieta, o un kit de pesas.

Lo importante es el detalle.

¿Y la cena? ¡Dios santo la cena!

Lo suyo en San Valentin es reservar mesa, o preparar una cena romántica en casa, a la luz de las velas y con Kenny G de fondo, como si estuviéramos en un ascensor. Pero claro: no puede haber carbohidratos, que por la noche no conviene. Y proteínas a ver de qué tipo, que el huevo contiene demasiada grasa y estamos tratando de bajar el porcentaje…

¿No querrás cariño una pechuga a la plancha con unas hojitas de lechuga, y de postre un yogur desnatado?

¡Pero con mucho amor, eh!